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“Moda positiva”: Una diseñadora española en la producción ética

Por Alejo Gómez Jacobo (dpa)

Positiva y ética: así define su firma Ananda Pascual, una diseñadora española que para producir sus creaciones ocupa a mujeres marginadas o con riesgo de exclusión en Asia y América Latina. A cambio reciben un salario digno y unas condiciones laborales muy distintas a las que han salido a la luz con sucesos como el reciente derrumbe de una fábrica en Bangladesh.

Amanda PascualEl negocio de Ananda Pascual “rompe las reglas del juego imperante en el mercado”, dice la propia diseñadora a dpa. Va a contramano de un sistema de trabajo cuya peor expresión fue el derrumbe en abril de un edificio textil en Bangladesh donde murieron más de 1.100 personas. Marcas de moda como la irlandesa Primark o la española Mango producían en él.

En apenas un año y medio de vida, la firma, que lleva el nombre de su dueña, afianzó la producción de su colección de ropa moderna y corte vanguardista trabajando con organizaciones sociales que emplean a mujeres en suburbios de Bombay, a mujeres aymaras en Perú y a víctimas de explotación sexual en Camboya. Todas cuentan con cobertura médica y a su disposición se ponen asistentes sociales.

Ananda nació hace 33 años en La Rioja, en el norte de España, pero sus recuerdos más intensos los ubica en sus 16 años en el Sáhara, a donde su padre la llevó junto a sus dos hermanas para que conocieran un campo de refugiados.

Esos recuerdos aún la movían por dentro cuando en 2003, ya licenciada en pedagogía y finalizando su primer año de diseño de moda en Madrid, fue invitada con otros estudiantes a India como voluntaria en asesoramiento de diseño por la monja Isabel Martín, fundadora de la organización Creative Handicrafts, una ONG que trabaja con mujeres de barrios desfavorecidos.

“Fue un antes y un después en el enfoque de mi vida”, relata Pascual, finalista del premio Source Awards 2012 que The Ethical Fashion Forum entrega en Londres a talentos que combinan innovación con sostenibilidad.

Desde entonces no paró: se unió a Diseño para el Desarrollo, una ONG que asesora y forma a comunidades para que sus productos tengan salida al mercado, y conoció las realidades en la producción y diseño de moda de Brasil, Nepal, Camboya y Kenia.

Pero eso no bastaba. Aprender del engranaje del mundo de la moda exigía entrar en la industria “para tomar herramientas y luego aplicarlas en otros proyectos”, lo que la llevó a trabajar durante dos años y medio para las firmas españolas Loewe e Inditex, el imperio textil del que forma parte Zara.

“Las grandes firmas de moda, inclusive las españolas, crearon una maquinaria que necesita más y más producción para no morir. Constaté que no quiero ser parte de ese sistema inhumano que no tiene nada de positivo. No se puede hacer estética a costa de la vida de la gente”, dice.

Grandes compañías españolas como Inditex, El Corte Inglés y Mango, al igual que multinacionales de otros países que deslocalizan la producción en Asia, América Latina y África por los bajos costos, son criticadas por organizaciones sociales por supuestamente no comprometerse con la seguridad en los centros de trabajo.

Creative handicrafts“Las empresas han comenzado a pagar indemnizaciones a víctimas de siniestros como el de Bangladesh, pero el problema de la explotación no se soluciona con dinero, sino con reformas estructurales”, afirma Eva Kreisler, portavoz de Campaña Ropa Limpia, una red de 300 organizaciones del mundo que defiende los derechos laborales.

Las condiciones en Bangladesh llevaron a los sindicatos mundiales IndustriALL y Global Union a elaborar un programa sobre Seguridad y Contra Incendios en este país asiático que propone mayor protección laboral y otorga mayor poder a sindicatos. En España fue firmado por Inditex, Mango y El Corte Inglés.

Ananda Pascual lleva ya un tiempo “compatibilizando la ética con los productos atractivos”. Y para ello emplea a 40 mujeres en India, ocho en Camboya y 50 en Perú. Las aymaras, además, son asesoradas por la Universidad Politécnica de Madrid.

En el caso de las trabajadoras a las que contrata a través de las ONG Creative Handicrafts (India) y Fair Fashion (Camboya), el salario que reciben supera el salario mínimo en sus países. Distinta es la ONG Mujeres Aymaras, cuyas tejedoras obtienen el ingreso principal de la labor en el campo y tejen en ratos libres.

Los productos son enviados a un depósito en Madrid y luego entregados a clientes de España u otros países que los encargan vía web. Ananda Pascual aparece esporádicamente en ferias y tiendas, pero su modelo de negocio es el comercio electrónico, con su página web como escaparate (www.anandapascual.eu).

“Al ser comercio justo, los beneficios se reparten con mayor equilibrio en la cadena productiva. La crisis de este sistema ha sumado iniciativas de desarrollo sostenible, pero para despertar mayor conciencia hay que enviar un mensaje positivo a la gente”, defiende.

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