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La ley “anti-gay”, material inflamable en manos rusas

Por Benedikt von Imhoff (dpa)

Unas uñas con los colores del arco iris y un discurso incendiario de la superestrella Yelena Isinbayeva a favor de los valores tradicionales: el debate sobre la polémica ley “anti-gay” en Rusia alcanzó de lleno el deporte cuando apenas quedan seis meses para los Juegos Olímpicos de Sochi 2014.

Isinbáyeva-La británica Lousie Hazel, que participó en la prueba de heptatlón en los Mundiales de atletismo de Moscú, atacó a Isinbayeva, uno de los iconos del deporte mundial, y la acusó de “homófoba”.

La ley, firmada por el presidente ruso, Vladimir Putin, es una bomba de relojería en Rusia, sede de grandes eventos deportivos en los próximos años: organizará Juegos de Invierno, Fórmula 1 o el Mundial de fútbol 2018.

Los medios de comunicación occidentales reaccionaron casi con indignación ante las declaraciones Isinbayeva, que defendió la prohibición de “propaganda homosexual” en su país.

“Si permitimos que se promuevan y se hagan este tipo de cosas (actitudes homosexuales) en la calle sería muy preocupante para nuestro país, porque nos consideramos gente normal, estándar”, dijo el jueves la rusa, que se colgó otra medalla de oro más en salto con pértiga.

La atleta reculó en parte: aseguró estar contra la discriminación de los homosexuales, pero se mantuvo firme en el apoyo a la ley.

“El inglés no es mi primera lengua y pienso que quizá fui malinterpretada cuando hablé ayer”, dijo la leyenda viviente del salto con pértiga en un comunicado distribuido por la Asocación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF).

“Lo que quería decir es que la gente debería respetar las leyes de otros países, particularmente cuando son huéspedes”, añadió la atleta, bicampeona olímpica y tricampeona mundial.

El ministro de Deportes de Rusia, Vitali Mutko, y el presidente del Comité Olímpico local, Alexander Shukov, exigieron que los atletas extranjeros cumplan la nueva normativa. Mientras, el Ministerio del Interior advierte contra las muestras de homosexualidad en público.

A seis meses de Sochi 2014, Rusia se empeña en sofocar el incendio. Apenas se habla de un posible boicot por parte de occidente, el tema es tabú en público y la mayoría de los medios controlados por el estado ensalzan como nunca antes a Isinbayeva, que está previsto que sea alcaldesa de la villa olímpica de los Juegos de Invierno.Rusia-ley-anti-gay

El Comité Olímpico Internacional (COI) y la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA), posiblemente las dos instituciones deportivas más influyentes del mundo, exigieron claridad con la nueva Ley.

El presidente del COI aseguró no obstante que la cuestionada normativa “no perjudicará a nadie” en Sochi 2014.

“Los Juegos deben estar abiertos a todos, esto rige para espectadores, funcionarios, periodistas y naturalmente los atletas. Nos opondríamos con toda nuestras fuerzas a cualquier movimiento que pusiera en peligro este principio”, dijo Rogge en una entrevista que publicará mañana el periódico “Tagesspiegel”, adelantada hoy en algunos de sus fragmentos.

La ley de Putin no penaliza la homosexualidad como tal, algo que los políticos rusos aclaran en cuanto hay un micrófono. Desde finales de junio, se penaliza con multas económicas cualquier comentario positivo hacia la homosexualidad, bisexualidad o transexualidad.

Lo que no queda claro es lo que se entiende por “propaganda de orientación sexual no tradicional”. Mostrar la bandera del arco iris, símbolo de los gays y lesbianas, parece que es propaganda de ese tipo. Pero, ¿y dos hombres de la mano por la calle? Los críticos aseguran que la ley ofrece espacio para el abuso al no ser concreta en muchos aspectos.

 

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