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Ballet, un arte doloroso

Artículo escrito por Rosita Argüello MoraRosita Argüello

 

BalletSus figuras perfectas impresionan y enamoran. ¿Quién no ha dejado escapar un suspiro al ver las bailarinas de ballet dar sus giros y saltos sobre un pie? ¿Y cuántas soñaron de niñas con ser la muñeca de la cajita de música que bailaba de puntitas junto a su cama?

Pero en medio de toda esa belleza y perfección, el tutú y las zapatillas esconden grandes sufrimientos, por obligar el cuerpo a tomar posturas contrarias a la lógica, como el sostener todo su peso sobre las puntas de los dedos de los pies.

Precisamente éste esfuerzo, convierte los pies de las bailarinas en su parte menos atractiva, uñas encarnadas, o que no vuelven a crecer, dedos deformes, porque se doblan más de lo normal, es parte de las marcas del paso por las rutinas del ballet.

“En el ballet teníamos un dicho: la bailarina en todo es muy bonita, menos en los pies”, comentó Mariel Leandro, quien inició en el ballet a los 14 años, y hoy, a sus 26 años, es  fisioterapeuta, conoce perfectamente el ballet desde la pista y ahora en el aspecto médico.

“En el ballet hay muchas cosas que son antinaturales, uno en la vida cotidiana no hace esos movimientos de puntillas, rotaciones o giros de rodilla  que causan lesiones. A  mí se me hizo una fisura de coxis por hacer un salto en el aire, en un piso inadecuado, estaba haciendo un Grand Tête pero resbalé cuando iba a saltar, iba a caer con la cabeza para atrás, traté de evitarlo y caí sentada, la fisura no fue tan fuerte para dejar de bailar, pero debía tener control y fortaleza de espalda, porque me dolía mucho”, comentó.

La fuerza del pie es esencial para el ballet, por ello se trabaja en técnicas especiales para darle esa fuerza y  lograr la flexibilidad de huesos, músculos y ligamentos; el calentamiento previo y posterior al baile reducen las lesiones en el resto del cuerpo; sin embargo, para los pies, la historia es otra, el 50% de las lesiones se producen entre pie y tobillo.

“Los pies se deforman, los deditos se tuercen, por decirlo así porque todos los dedos están en una posición donde tenés que soportar el peso del cuerpo, más que lesión es esa deformidad, también se encarnan las uñas, se hacen callos, tenemos el famoso juanete, y puede también llegar a tener lesiones más serias, como infección metatarsalgia,  o inflamaciones de los músculos  por estar tanto en puntas”, explicó Mariel.

El talón de Aquiles se acorta en las bailarinas y luego de cierto tiempo sentirá molestias, porque el tendón no puede estirarse y tiende a estar como en punta, y el empeine tiende a hacerse más ancho.

Les resulta difícil utilizar zapato bajo y cerrado, los tacones se convierten en sus mejores amigos, y los dominan con una destreza magistral.

Mariel recomienda a quienes practican ésta disciplina,  tratar de utilizar siempre zapato bajo para que el pie se acostumbre y estirar mucho antes y después de cada entrenamiento, y cuando se sufre dolor aplicarse compresas de frío o colocar los pies en una tina con agua fría por diez minutos, porque el frío es un analgésico natural y evita la inflamación.

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