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Carbono azul, lucha contra el cambio climático

Redacción Mujereshoy

Karla Córdoba, Fundación Neotrópica

manglares2Paralelo al concepto de Carbono Verde (el que es almacenado en los bosques y sus suelos) se define carbono azul como el que es almacenado por los diferentes ecosistemas costeros y marinos, por ejemplo manglares y otros humedales. Estos al descubrirse que almacenan hasta cinco veces más carbono que los bosques tropicales, adquieren gran relevancia en la lucha contra el cambio climático.

“Ustedes y otros ‘locos’ han logrado que nuestro país se plantee una agenda azul y vuelva los ojos al mar. Poco a poco además de los ojos, el cuerpo entero de esta nación irá teniendo conciencia y cuidado de sus cuerpos de agua. No ha sido poca la contribución de ustedes al poner números a bienes y servicios ambientales” – Rene Castro -Ministro de Ambiente (2012)

A nivel global, la Iniciativa Internacional de Carbono Azul, como se le conoce oficialmente, reúne a gobiernos, instituciones de investigación, organizaciones no gubernamentales y comunidades de todo el mundo.

La iniciativa es coordinada por la Conservación Internacional (CI), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (COI-UNESCO).

Su misión es buscar el reconocimiento internacional de la importancia de los ambientes marino costeros para la mitigación y la adaptación al cambio climático. Para esto ha creado grupos de trabajo bajo la filosofía de que para implementar este tipo de actividades es necesaria la información basada en ciencia y también el desarrollo de políticas públicas a nivel nacional e internacional para el correcto desarrollo de proyectos.

La Iniciativa Internacional de Carbono Azul se centra actualmente en tres ecosistemas marino-costeros prioritarios:

Pastos marinos: hierbas, plantas con flores y frutos que nacen, crecen, se reproducen y mueren bajomanglar el agua; incluso son polinizadas por corrientes marinas y algunas por peces.

Marismas saladas: ambientes semi-inundados y por las mismas condiciones del suelo, la alta salinidad y la arena, estos ecosistemas generalmente no pueden soportar la presencia de árboles grandes; domina una comunidad de arbustos pequeños y Cyperáceas.

Manglares: árboles y arbustos que resisten altos niveles de salinidad. Una de sus adaptaciones es su capacidad de traslocar el sodio del agua, el cual es tóxico para el crecimiento de las plantas, a la superficie de las hojas.

La Fundación Neotrópica realiza la implementación técnica:

El proyecto se desarrolla previa presentación a las Áreas de Conservación involucradas (autoridades del SINAC con injerencia en las zonas seleccionadas para la siembra)

Se identifican las organizaciones comunitarias que puedan integrarse al proyecto, según la zona, para poder trabajar a través de ULIs (Unidades Locales de Implementación).

Se identifican las zonas para viveraje con las condiciones idóneas en cuanto a cercanía y ubicación. Se establecen los viveros necesarios en las zonas en que se implementa la siembra.

Se recolecta la semilla de diferentes especies de mangle y especies asociadas (como el sangrillo por ejemplo) en los meses que presentan las mejores condiciones para esta actividad.

La reforestación se realiza con la participación de niñas y niños estudiantes de escuelas públicas de las zonas, de las organizaciones comunitarias identificadas y del personal voluntario de las empresas patrocinadoras.

Se realiza un monitoreo de al menos seis meses posterior a la siembra para garantizar su supervivencia.

Paralelamente se desarrollan procesos de educación ambiental y formación comunitaria para fortalecer la sensibilización hacia la importancia de los manglares y humedales en general.

Beneficiarios:

Este proyecto está diseñado para beneficiar inicialmente a las comunidades de la Península de Osa en la Zona Sur de Costa Rica, con posibilidades de extenderse al Pacífico Central.

La zona sur de Costa Rica es una de las áreas de mayor pobreza del país y con mayores problemas de migración tanto interna como internacional. Ello aumenta la presión sobre los recursos de la región.

Entre los beneficios que el desarrollo de este programa generan se encuentran los siguientes:

Las comunidades locales obtienen beneficios económicos directos adicionales a través del turismo y la conservación de los Manglares del Golfo Dulce

Mayor conciencia y entendimiento por parte de la población local de la importancia y los mecanismos para proteger estos ecosistemas

Contribuye a consolidar a la Península de Osa como un destino turístico sostenible, que promueve la conservación de su biodiversidad y el desarrollo rural

Permite la participación de visitantes nacionales y extranjeros en la conservación de los recursos naturales de una de las zonas con mayores índices de biodiversidad a nivel mundial.

Contribuye a alcanzar la meta país de la Carbono Neutralidad para el 2021.

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