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Constancia y Perseverancia.

Ivannia LizanoArtículo escrito por la Licda.  Ivannia Lizano Argüello, educadora.

 

Hace unos días una compañera de trabajo que abrió en el mes de diciembre una tienda de accesorios para ciclismo y reparación de bicicletas me comentaba,  como ese inicio había sido algo complicado.  Al conversar con ella recordé una historia que leí en el libro “Los secretos de mi éxito” de Álvaro Mendoza que nos recuerda como a pesar de los obstáculos debemos continuar hacia adelante y que deseo compartir con ustedes.

“El bambú japonés, básicamente, si tú no sabes algo de agricultura o de plantas,o lo que sea, es complicado para cultivar; pero si tú quieres conocer algo del bambú japonés, deberías saber que cuando tú siembras una semilla de bambú, durante los primeros siete años ese bambú no crece hacia afuera.

bambuPor lo tanto, tú puedes estar regando el bambú todos los días, colocándole los mejores fertilizantes, etc., pero visiblemente, arriba de la tierra, no vas a ver ningún crecimiento, ¡no verás nada!

Sin embargo, durante ese período de siete años, el bambú ha ido creciendo

hacia abajo; es decir, fortaleciendo sus raíces, construyendo los cimientos para lo que después va a ser su crecimiento. Resulta que después de siete años, este bambú empieza a crecer. No sé si la cifra es correcta, pero más o menos, crece un metro al día hasta que logra tener un crecimiento de treinta o más metros de altura.

Por lo tanto, un ojo que no esté preparado, que no sepa la historia del bambú

japonés, dirá: “¡Guau, cómo crece esto de rápido! ¡Está creciendo a razón de un metro al día!”. O por el contrario: “Llevo regando, plantando y fertilizando esta semilla y durante siete años no ha pasado nada. Estoy perdiendo mi tiempo”.

Eso significa que hay dos perspectivas: la gente que lo vio después de siete

años, dice: “¡Guau, qué planta tan increíble! ¿Cómo es posible que una planta crezca a razón de metro al día hasta llegar a tener treinta o más metros?”.

Sin embargo, hay otras personas que dirán: “No, esto de sembrar bambús es

una pérdida de tiempo. Lo llevo cuidando por uno o dos o tres años y esto no crece; perdí mi tiempo”, y abandonan el intento.”

 

Esto mismo sucede en nuestros emprendimiento.  Muchas veces tiramos la toalla antes de tiempo y al no ver, que en el corto plazo, obtengamos resultados satisfactorios decidimos abandonar la idea.

La constancia y perseverancia involucran un componente de valentía y un esfuerzo continuado que no puede faltar al iniciar un proyecto emprendedor.

Recuerdo que desde niña escuché a mi mamá y a mi abuelita decir “uno no deja las cosas botadas”; eso es precisamente perseverar, continuar con lo iniciado.  En este proceso es muy importante mantener elevado el ánimo.  Como el bambú, nuestro negocio probablemente necesite un tiempo para enraizarse antes de crecer y mostrar frondosos resultados.

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