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EL DEBATE SOBRE LA LIBERTAD DE CREACION

 

Artículo escrito por la ex subdirectora Teatro Mélico Salazar Lina Barrantes C.

Hace unos cuantos años, la vida me dio un giro profesional, y me pasó, del mundo de los derechos humanos, de la limitación al uso de armas, de la abolición de ejércitos, al mundo de las artes escénicas.

Pasé de un mundo donde la ideología es la base, a un mundo donde la creación y la libertad lo son.

Me enfrenté con la realidad aquella, en la práctica de que la creación artística debe respetar la libertad absoluta del creador.

Pero…¿qué sucede cuando hay recursos públicos de por medio?
Y…¿qué sucede cuando esa libertad artística choca con principios de tolerancia, de respeto a los derechos de las personas y mas bien fomenta algún tipo de discriminación?
Y … ¿que sucede cuando entendemos que –dichosamente- los principios son variables?
¿Qué sucede si solamente permitimos o fomentamos la creación artística a partir de los valores hoy, ahora y aquí?

Meses atrás, la Fundación Justicia y Género, realizó un estudio sobre los contenidos sexistas en las puestas en escena en Costa Rica. El resultado es claro: una gran cantidad de estas representaciones, transmiten un lenguaje sexista y poco respetuoso de los derechos humanos de las mujeres.
La respuesta de la contraparte no se hizo tardar, y en nombre de la libertad de creación, el “mundo de las artes” salió en defensa de de la libertad de creación.

¿Serán dos corrientes irreconciliables?

Personalmente distingo el trabajo que se hace con fondos públicos de el que no.
Entender que el Ministerio de Cultura no es un ministerio de los artistas, me ayuda a medio aclarar el debate.
El Ministerio de Cultura financia una gran cantidad de obras en el país, pues aunque no les da directamente dinero para montarlas, les alquila los espacios a precios ridículos y risibles, para su presentaciones (Teatro 1887, Melico Salazar, Sala Vargas Calvo, Teatro de la Danza, Teatro de la Aduana, Teatro Nacional … etc etc), y el Ministerio de Cultura, no puede estar aislado, ni siquiera en nombre de la libertad de creación, de los principios y valores que el Estado costarricense ha adoptado por medio de las convenciones internacionales y la legislación nacional de protección de grupos vulnerables y de derechos humanos.

En este como en otros temas, se aplica aquello de que mi libertad llega, hasta donde choca con la del vecino. Mi libertad de creación, no puede perjudicar, cuando hay fondos públicos de por medio, los valores adoptadas por el estado costarricense, que son, básicamente los que se supone que promulgamos todos.

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