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La Filarmónica de Viena, a vueltas con su legado nazi

Por Albert Otti (dpa)

filarmonica-vienaLa Filarmónica de Viena es una de las orquestas más tradicionales del mundo, que avanza a pasos lentos y sosegados. Hubo que esperar a 1997 para que abriera sus puertas a mujeres músicas y hasta enero no invitó a los historiadores a bucear entre sus archivos de la época nazi.

El pasado nacionalsocialista sobrevivió al final de la Segunda Guerra Mundial y la orquesta debe afrontarlo, señala el nuevo estudio que presentaron a última hora del domingo Oliver Rathkolb, Bernadette Mayrhofer y Fritz Tuempi en Viena.

Ante la creciente presión de los medios y el inminente 75 aniversario de la anexión de Austria a la Alemania nazi, el 12 de marzo de 1938, la institución solicitó una nueva investigación. Y el resultado confirma las suyas propias: 60 de los 123 músicos fueron miembros del partido nacionalsocialista antes de que terminara la guerra, señalaron los historiadores.

Según explicó Mayrhofer, los músicos de ideología nazi elaboraron una lista de colegas judíos que debían ser expulsados. “El antisemitismo era una práctica diaria en la orquesta”, señala la experta en un documental que será emitido esta semana en la televisión pública ORF. Siete músicos fueron ejecutados o murieron debido a la persecución nazi, y otros nueve fueron forzados al exilio.

No es la primera vez que la Filarmónica de Viena aborda su pasado nazi, pero hasta ahora lo había hecho desde sus propias investigaciones en lugar de confiarse a expertos independientes. Según el historiador Rathkolb, la orquesta nunca retiró los anillos y medallas honoríficos que había dado a sus líderes nazis. En sus palabras, esos honores eran “un modo muy poco respetable de ganarse el favor de un régimen totalitario e inhumano.”

“Es un asunto que, ciertamente, los miembros de la orquesta tendrán que discutir de manera democrática”, dijo a los reporteros. Los historiadores hallaron pruebas de que, ya en 1966 o 1967, el entonces director gerente de la filarmónica entregó por iniciativa propia el anillo honorífico del gremio a Baldur von Schirach, un criminal de guerra nazi convicto y gobernador del Reich en Viena. La mayoría de miembros de la orquesta que se unieron al partido nazi siguieron tocando en las décadas posteriores a la guerra. Pero además, la etapa nazi también está presente en la tradición artística de la filarmónica: el famoso concierto de Año Nuevo, con sus vals de Strauss, nació en la era nazi, aunque la idea fuera del director vienés Clemens Krauss, no de Berlín.

Según los investigadores, la historia de la institución durante el período nazi fue mucho más compleja de lo que se pensaba hasta ahora. Por ejemplo, uno de los más fervientes nazis de la orquesta intervino contra la deportación de los músicos judíos, aunque sólo tuvo éxito en un caso: ayudó a un colega a salir del campo de concentración de Dachau. También otros músicos de la filarmónica protegieron activamente de la presión nazi al resto de compañeros medio judíos y a aquellos casados con mujeres judías. “Tenemos mensajes incómodos que compartir”, dijo Rathkolb. “Pero también hemos descubierto sorprendentes tonalidades de gris.”

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