Portada » Destacados » La Niña Pochita, un rostro para el personaje

La Niña Pochita, un rostro para el personaje

Por Gilda Aburto

Nada hacía presagiar que la niña nacida en la fría y montañosa Pacayas el 19 de noviembre de 1923, cuando don Amando Céspedes hacía sus primeras pruebas de transmisión por radio, sería pocos años después, la primera locutora de la incipiente radio costarricense y quien con su voz daría vida a uno de los personajes  más queridos por los ticos, como es La Niña Pochita.

Gracia ArrietaHija de don Manuel Arrieta y de Clementina Ramírez López, fue bautizada como Petra del Socorro Arrieta Ramírez.  Hizo los estudios primarios en la escuela de las hermanas salesianas de Pacayas, en ese entonces monjas italianas, quienes le enseñaron a cantar canciones de ese país, especialmente napolitanas.  Poseía una voz melodiosa, bien entonada, que maravillaba a sus amigos, quienes decidieron llevarla a presentar ante el gran tenor costarricense Melico Salazar, para que la oyera cantar, cuando ya ella trabajaba en la radio.

“No tenía ni 18 años, cuando empecé a trabajar para Toño (Antonio) Múrolo, en Radio City”, cuenta, tratando de forzar su mente hasta esos lejanos años.  “Ahí yo era locutora, ponía la música, contestaba las llamadas de los radioescuchas pidiendo canciones, enviaba saludos y hasta decía los anuncios”, añade. Su nombre lo había cambiado a Gracia Arrieta Ramírez.

“En ese entonces no se acostumbraba que la mujer trabajara, ni tampoco que se metiera ni comentara en política, era una sociedad muy conservadora”, comenta ella.   Por más esfuerzos que hace, no logra recordar cómo fue a dar a la radio ni quién la presentó con Toño Múrolo.

Radio City quedaba en Calle 1, entre las avenidas Central y Primera, contiguo al edificio donde posteriormente estuvo el Bingo de la Cruz Roja.  “A las 10 de la noche terminaba la transmisión. A esa hora yo estaba sola, apagaba los equipos, cerraba todo y me iba caminando hasta mi casa, que quedaba en el Barrio La Pitahaya, al norte del Paseo Colón. Eran tiempos muy tranquilos, una caminaba sin temor a nada, la gente era muy noble”, recuerda con nostalgia.

Sin embargo, todo cambió durante la revolución del 48.  “A veces, al cerrar la transmisión por las noches, se escuchaban balaceras en las calles, entonces yo cerraba bien las puertas por dentro, y me quedaba a dormir en la emisora, por temor a una trifulca o una bala perdida”.

“Por culpa de unas declaraciones contra el gobierno que había dado un locutor que tenía un programa en Radio City, la policía fue hasta la casa de Toño Múrolo, quien era el dueño de la emisora,  y se lo llevó preso, y el pobre no tenía nada que ver con eso. Estuvo varios días detenido y le decomisaron los equipos de transmisión.  Alguien le avisó que la policía iba a llegar a decomisarle los aparatos y escondió parte de ellos entre el cielo raso de la casa”, rememora.Gracia Arrieta 2

Una experiencia indeleble en su memoria, es la muerte del Dr. Carlos Luis Valverde Vega, la primera semana de marzo de 1948.  “Yo trabajaba como telefonista de TACA en los hangares del aeropuerto de La Sabana, porque necesitaban alguien que hablara inglés”, cuenta.  “Un día escuchamos una balacera y llegó alguien corriendo a avisarnos que habían matado al Dr. Valverde Vega, en su casa en el Barrio Don Bosco, muy cerca del aeropuerto. Nosotros nos asustamos mucho, apagamos todo y nos fuimos corriendo por entre los cafetales, temiendo lo peor, que se desatara una batalla y fuéramos a morir.”

Fue también en los hangares de TACA del aeropuerto de La Sabana, donde Gracia recibió una llamada apremiante desde el aeropuerto en San Isidro de El General, a mediados de marzo del 48. “Sonó el teléfono y lo atendí, y una voz alarmada me informó que se estaban tomando el aeropuerto de San Isidro de El General, pero yo le dije que yo no podía hacer nada desde San José”.

Luego del paréntesis de la guerra del 48, La Niña Pochita regresa a sus memorias de la radio. “Debido a que ponía muchas canciones italianas, me hice popular entre esa colonia que había en ese entonces, me llamaban para saludarme y pedirme canciones y hasta me enviaban flores.   Uno de esos muchachos me pidió que fuera su novia, pero yo ya me había comprometido con Juan, y le dije que no”,  comenta.

En su tiempo libre, Gracia estudiaba inglés en el edificio metálico y en Centro Cultural Costarricense Norteamericano.  “El edificio metálico quedaba entre potreros y cafetales, en las afueras de la ciudad, y el Centro Cultural quedaba en la Avenida Central, frente al Bar Chelles. Yo aprendí el idioma e incluso llegué a grabar anuncios en inglés para la radio, también fui la primera en despedir la transmisión tanto en español como en inglés”,  añade.

“En algunas radioemisoras se transmitían radio teatros, que era lo que se oía y eran muy populares. Todavía no existía la televisión y las familias se congregaban en las casas en torno a los aparatos de radio para escuchar los programas, pero en locución, creo que yo fui la primera mujer en Costa Rica”, señala con humildad.

Fue en los años 40 que en Radio América Latina se produjo el programa “La Hora de la Niña Pochita”, y Gracia Arrieta fue contratada para hacer el personaje principal, que era una maestra llamada “La Niña Pochita”, que daba clases a un grupo de “niños”, entre ellos un italiano, un limonense y un nicaragüense.  El programa fue muy popular y así nació el personaje que pasó a ser una leyenda en el folclor costarricense hasta el día de hoy, cuando a una persona que ignora algo se le dice: “Lo voy a mandar a la escuela de la Niña Pochita”; o a una persona que sabe mucho se le dice: ¡“Ni que fuera la Niña Pochita”!

A inicios de los años 40’s, recibió un día una carta de un  joven nicaragüense llamado Juan Aburto, quien la escuchaba por la radio en Managua, hasta donde llegaba la señal de Radio City. Ella le contestó y  mantuvieron correspondencia por seis años, hasta que él decidió venir a Costa Rica a conocerla, en noviembre de 1949.  Doña Gracia cuenta que él llamaba a su mamá para que la oyera: “Vení, mamá, vení a escuchar esta voz tan preciosa”.

“Llegó a tocar la puerta de mi casa al caer la tarde de un dos de noviembre,  que era el día de los muertos.  Llevaba un ramo de flores muy tristes, y me dijo que a esa hora ya se habían acabado las flores en las floristerías, porque la gente las había comprado para llevarlas a sus difuntos”, cuenta cubriendo con su mano la sonrisa pícara de su boca.

Juan Aburto, quien posteriormente sería uno de los escritores más destacados de Nicaragua, se quedó varios días de visita, y posteriormente le pidió matrimonio a Gracia.  Ella renunció a la radio y el 30 de marzo de 1950, partió en avión a Nicaragua, donde contrajo nupcias al día siguiente en la Catedral de Managua.  Su esposo falleció en 1988, luego de  38 años de matrimonio y 5 hijos, y posteriormente ella trasladó su residencia a una finca en la zona de Jinotepe, departamento de Carazo, donde aún vive  a sus 90 años, acompañada de dos de sus hijas.

El 24 de enero de 2008, el Colegio de Periodistas de Costa Rica hizo un homenaje a los pioneros de la radio, donde se le hizo un reconocimiento a Gracia Arrieta por su labor en ese medio.

La Municipalidad de Alvarado la declaró Hija Predilecta del Cantón, y en una emotiva ceremonia, le dedicó la graduación del Colegio Técnico Profesional de Pacayas, el 20 de diciembre de 2009.

Con su trabajo, y sin saberlo, Gracia Arrieta contribuyó a escribir una página de la historia de la radio costarricense.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *