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Las ruinas de la Hacienda

Rosita ArgüelloPor Rosita Argüello Mora

Periodista

Aprovechando la visita a Atirro, tomamos un ratito para visitar La Marta, única reserva forestal privada que pertenece a la Universidad Metropolitana Castro Carazo y llaman poderosamente la atención de ticos y extranjeros. Empezamos cruzando el río a través de un puente de hamaca que nos lleva a las ruinas del refugio.

SONY DSCLas ruinas del Refugio son un conjunto de restos estructurales de lo que fue la infraestructura de la Hacienda La Marta a finales del siglo XIX. Según antecedentes recopilados, la actividad productiva agrícola y la pecuaria en el lugar se realizó de 1890 a 1920, cuando se había logrado un cierto mercado permanente para el café, azúcar, leche y banano. La edificación de la hacienda respondió en gran medida a las facilidades de comunicación, ya que el tren del Atlántico construyó un ramal hasta Pejibaye y de aquí se conectó la hacienda por medio del burrocarril, con lo cual se facilitaba el transporte de la producción agrícola y se unían las fincas de la región.

Hoy, estas ruinas representan un excelente patrimonio histórico-cultural, ya que aún se observa la infraestructura agrícola que se desarrolló a finales del siglo XIX, en cuenta el beneficio para el despulpe del café, el trapiche para el tratamiento de la caña de azúcar, el aserradero, la lechería y  la planta hidroeléctrica, entre otras.

A partir de 1928, en la hacienda se abandonaron los cultivos y los terrenos del área quedaron desatendidos, por lo que creció un imponente bosque secundario, el cual comprende aproximadamente un 70 % del área total;  el restante 30 % está constituido por bosque primario inalterado.

En la década de 1980, La Marta fue invadida por precaristas, quienes talaron parte del bosque en sucesión y lo dedicaron al cultivo del banano, café, ganadería y otros productos. En 1991, ULACIT les pagó a los precaristas y se inició la etapa de protección definitiva del sitio. A partir de entonces, se ha venido realizando el rescate de la infraestructura, con el fin de preservar los rasgos históricos del sitio.

La Marta tiene una extensión de más de 1518 hectáreas de terreno. Forma parte de la reserva de la Biosfera de la Amistad, considerada por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad, y es el primer refugio privado de vida silvestre del país. Aproximadamente un 60 % del territorio corresponde a bosque primario, y el 40 % restante está cubierto por bosque secundario en distintas etapas de regeneración natural.

La topografía propia de la cordillera de Talamanca, unida a la presencia de dos ríos en la zona (ríos Gato y La Marta) y al rango altitudinal en el que se encuentra el Refugio, generan una amplia variedad de hábitats que permiten la presencia de gran cantidad de animales y plantas. El Refugio da albergue tanto a especies de animales residentes como a especies migratorias, es decir, a animales que se movilizan a veces cientos de kilómetros en una región buscando alimento y cobertura.La Marta

El contacto con la naturaleza permite un profundo desarrollo humano, por lo que fomentamos los grupos de caminantes, yoga, artísticos, retiros y demás.

La cercanía con San José permite un aprovechamiento mayor, así como el contacto con zonas rurales y grandes bellezas naturales.

Contamos con un área abierta para realizar actividades diferentes, la cual está en la zona de amortización, sin entrar al área del Refugio; también los ríos y pozas permiten el desarrollo de gran cantidad de actividades, buscando cambiar lo hecho por el hombre y los ingredientes artificiales, por algo más natural y sano.

La alimentación será adecuada a los requerimientos de cada grupo, con énfasis en la comida autóctona.

También organizamos actividades de trabajo en equipo para diferentes grupos

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