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¡No me grites!

Artículo escrito por Esther Rosario Sánchez Uriarte  

En algunas ocasiones como padres de familia, pensamos que los gritos hacia los niños, son la mejor manera para corregirlos o decirles las cosas. Pero en realidad reflexionemos: Realmente los gritos es una manera de corregirlos; esto tiene muchos efectos negativos, se convierte en un niño nervioso, inquieto e inmaduro y produce  desequilibrio físico y psicológico.

Este hace que el niño pierda rápidamente la posibilitad de un cambio de conducta  porque el niño se habitúa a ellos y se convierte a su vez en una persona que no sabe hablar ni dialogar en un tono normal.

A veces ellos, prefieren que nosotros como padres de familia les peguemos, porque el grito equivale a varias bofetadas físicas y también psicológicas. El daño neurológico, físico y emocional que puede padecer un niño  por la violencia de sus gritos desaforados, es muy superior al de un golpe.

Como madre de familia, hay que regañarlos con paciencia, no con gritos; ellos pueden entenderlo si le hablemos con palabras sencillas y sobre todo con Amor, a veces queremos que nuestros hijos sean como nosotros, pero recordemos que cada uno tiene su propia identidad y hay que darles tiempo para que ellos se puedan expresar bien. Enseñemos  lo bueno y lo malo de las cosas y las circunstancias, los niños son personitas que merecen nuestra atención, nuestro amor, nuestras fuerzas, y sobre todo darles mucha confianza y decirles que ellos son útiles en la familia.

Si en lugar de gritar, les explicamos qué queremos, todo sería más fácil, pero a veces hace  falta  paciencia necesaria. Si en lugar de gritar pedimos las cosas por favor, ¡qué distinta sería la convivencia familiar! Si en lugar de gritar, compartimos las opiniones, las dudas, lo que realmente queremos; sería más fácil todo.  Algo importante que cuando prometamos un premio o un castigo démelo, tampoco lo comparemos con otros niños, no corrijamos delante de los demás compañeritos, eduquemos para ser mejores cuando estemos solos, el respecto se gana y si uno grita y grita les estamos enseñando a gritar y no nos van a respetar, cuando nos cuenten sus problemas no le digamos que no tenemos tiempo; porque el día de mañana vamos a querer escucharlo y va ser demasiado tarde.
Si realmente somos de esas mamás que gritamos a menudo se hace necesario buscar ayuda profesional o consejería para que nuestros pequeños lleguen hacer personas seguras de sí mismas y que no se acostumbren a los gritos ni a los maltratos.

Muchas veces olvidamos decirles te quiero y ellos necesitan escucharlo muy a menudo, para que se sientan importante, seguros y que llegan a ser personas de bien para la sociedad.

Recordemos  siempre que un niño(a) es una persona inteligente que tiene derecho a ser escuchado y a opinar.

– Escúchele con atención y dé importancia a lo que dice, transmitiéndole confianza, amor y paz.

– Intente reconocerle algo valioso y positivo en sus opiniones antes de rechazarle sus errores con argumentos.

–  Si usted se equivoca, reconozca con sencillez sus errores y así su hijo aprenderá a reconocer los suyos.

– Si quiere que su hijo le obedezca, motive y refuerce las conductas que pretenda inculcarle.

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