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Primer milagro de la Virgen de los Ángeles

Rosita Argüello Mora. Periodista

 

 

De acuerdo con Gonzalo Chacón Trejos, investigador costarricense,  una anciana, perteneciente a una antigua y noble familia de Cartago le mostró un documento sobre la relación del primer milagro atribuido a la Virgen.

Cuenta esa historia, que la india de “manos sarmentosas, deformadas por rudos trabajos, duras como cuero seco, tenían las uñas negras y afiladas”, fue la que encontró la imagen, mientras buscaba leña en un cercano bosque y llevaba una tinaja para acarrear agua.

Pero esa primera imagen no era negrita, como hoy se conoce. “Era una pequeña imagen de belleza incomparable, blanca, rubia, de ojos soñadores de mirar purísimo que tenía en sus brazos un Niño de rostro angelical”, dice Trejos.

Al descubrir la imagen la india cayó de rodillas y luego se levantó, aproximándose deslumbrada. “…y se detuvo temeroso de acercarse mucho, ella, negra, fea, sucia, vestida con selváticas lianas y burío que mal cubrían su desnudez; india despreciada por blancos, indigna de poner sus ojos en la Virgen Purísima. Inmensa vergüenza acongojó su alma y, con el pensamiento, pidió humildemente perdón a la Virgen por ofenderla con su presencia abyecta y miserable”.

Agrega que “en ese mismo instante se hizo el celestial milagro: la Santísima Virgen María, radiante, deslumbrante, compadecida de la desventurada india postrada a sus divinos pies, se transformó en humildísima imagen morena de tosca piedra. Así fue como por misterioso milagro de caridad, se convirtió en la misericordiosa Virgen de los Ángeles”.

A finales de los años 20 del siglo pasado, centurias después de la milagrosa aparición, el Obispo Víctor Manuel Sanabria, fue la primera persona que dijo que la india debería llamarse: ¡Juana Pereira!, y quedó bautizada para siempre.

Y el resto es…¡Tradición histórica!

Tradición Histórica

La Virgen de los Ángeles fue declarada Patrona de Costa Rica el jueves 23 de setiembre de 1824, siendo Jefe de Estado Don Juan Mora Porras, por la Asamblea Constituyente que se reunía por esos días. En el decreto III de dicha asamblea, se lee lo siguiente:

” El Gefe Supremo del Estado de Costa Rica. Por quanto el Congreso Constituyente del mismo Estado ha decretado lo siguiente:

“El Congreso Constituyente del Estado de Costa Rica ha tenido a bien decretar y decreta:

La Virgen de los Angeles Madre de Dios y Señora nuestra, es, y será en lo sucesivo la Patrona del Estado de Costa Rica.”

Ha sido desde entonces que la Virgen de los Angeles es la Patrona de Costa Rica y así lo reconocemos todos los costarricenses católicos. Sin embargo aún persisten muchas dudas históricas acerca de la veracidad de las apariciones de la Virgen Santísima en la Costa Rica de la primera mitad del siglo XVII.

La Leyenda

La leyenda nos cuenta que en esas fechas había una leñadora buscando leña seca en las inmediaciones de lo que hoy conocemos como el Barrio de los Angeles en Cartago, que antes fue llamado La Puebla de los Pardos y que en tiempos del hallazgo se le denominaba La Gotera de los “Egidos”. El historiador Don Eladio Prado ha sintetizado muy bien la leyenda, por lo que reproducimos lo que él escribió al respecto:

“Dice una piadosa tradición que una leñadora fue una mañana a recoger leña muerta a la selva, y que encontró con gran regocijo de su alma, sobre una piedra muy grande, una imagencita, como de una cuarta de alto, tallada en piedra de mina, representando a la Santísima Virgen con el Niño en los brazos. Tiene, tallados en la misma, el hábito, bucles que le bajan hasta los hombros y el manto. El Niño, que descansa sobre el brazo izquierdo de la Señora, acaricia a la Madre del Amor Hermoso, con una de sus manitas.

La mujer, loca de contento, llevó la imagen a su casa guardándola dentro de una canastilla.

Al día siguiente volvió a recoger leña, y sobre la misma piedra encontró la imagen de la víspera. Creyendo que era otra, volvía muy contenta a su casa pensando que ya tenía dos imágenes, cuando, al abrir la canastilla, con estupefacción de su parte, notó que no había nada; es decir, que ya no estaba la que había traído el día anterior. De esta vez aseguró bien la imagen bajo llave, pensando que alguien se la había llevado al bosque.

Al tercer día, volviendo a la selva y sobre la misma piedra, tornó a encontrar por tercera vez la imagen de la “Negrita”. En esta ocasión, turbada y temerosa, corrió con la imagencita a su casa, abrió el cofre y constató que la “otra” ya no estaba. Corrió a casa del cura… le contó lo que pasaba y le entregó la imagen. El señor cura, sin darle mucha importancia al asunto, la guardó, pero al día siguiente quiso examinarla con detención y la imagen había desaparecido. Se fue al bosque tata-cura y en la piedra la encontró. Se la trajo y esta vez la guardó en el propio Sagrario con Jesús Sacramentado.

Pasó un día. Celebraba el Padre Cura o el Coadjuntor la Santa Misa. Cuando fue a dar la comunión notó lo de siempre: la imagencita había huido! Después de la misa, acompañado de otro sacerdote, fue a la piedra: allí estaba la Señora porque Ella quería que allí mismo se levantaran su Iglesia: “Negrita” quería hacerle ver a los blancos que “blancos” o “negros” todos son hijos de un mismo Dios… el día de la “aparición” no ha ofrecido jamás duda alguna: éste fue el Dos de Agosto, como se ve en algunos documentos de la época, y como lo indica el título que se le diera a la imagen: “Nuestra Señora de los Angeles” cuya fiesta se celebra desde tiempo inmemorial en tal día dos de Agosto”.

Nota: Más detalles en la obra, “Apuntes sobre el templo Parroquial de Cartago durante la Colonia”, publicado por la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, en la revista Anales 1962-63 y en el libro “Costumbres costarricenses” de don Gonzalo Chacón Trejos.

Una respuesta para Primer milagro de la Virgen de los Ángeles

  1. olga cristina Responder

    1 agosto, 2012 en 9:14 PM

    Es bueno saber que hoy día se de importancia a nuestra vida de inicios de siglo, nuestras costumbres, siempre he creido que nuestra fé no solo se basa en una creencia sobre algo que no vemos, al contrario día a día nuestra fé se afirma cuando nace un nuevo día, al caer la tarde, cuando nace un nuevo ser humano, cuando la naturaleza se renueva, creo que quien no admira las grandes bellezas de nuestra vida, no sabe lo que es vivir. No solo el trabajo diario es para ofrendarlo a nuestro Dios, sino que nuestras acciones son mensajes directos sobre el amor de ese Dios. Nustra Madre María es un ejemplo claro del valor de una mujer capaz de llegar a hasta lo más profundo y duro para su corazón. ofrece fortaleza, capacidad de perdón, profundo amor a las leyes dictadas, obediente pero además llena de vigor.

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