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Técnicas para comunicarnos asertivamente

Artículo escrito por: Patricia González Villalobos,   

Periodista     Especialista en Etiqueta y Protocolo en los Negocios 

 

Estructurar un mensaje claro, concreto, con un lenguaje sencillo,  comprensible, auténtico,  con buena entonación de la voz y correcta gesticulación nos permite, en la mayoría de los casos, lograr una buena comunicación. Si a esto le agregamos el deseo de tener una conversación madura y respetuosa, en la que podamos expresar ideas y defender puntos de vista propios sin agresividad, estamos hablando de “comunicación asertiva”.

Veamos algunos consejos o técnicas que nos pueden llevar al éxito en un proceso comunicativo, en el cual debemos siempre buscar la eficacia.

1.   Mostrar acuerdo. Nada perdemos y sí ganamos cuando mostramos acuerdo con la posición de un interlocutor. Esto no significa ceder en nuestro propio enfoque de la situación.  Un ejemplo: “me parece buena su propuesta, pero considero que existen otras opciones…”.

2.   Crítica agresiva. Ante una postura fuera de tono, no es inteligente reaccionar de igual forma, esto solo provocará  perder la postura, la calma y la razón. Una salida asertiva siempre será lo oportuno: “…mil gracias por su aporte…”.

  3. Escuchar activamente. Es colocarse en los zapatos de nuestro oyente. No se trata de consolar y ponerse sentimental con él, sino solo de entender lo que le sucede.

  4.   Lograr empatía. Luego de escuchar las diferentes posiciones y mostrar aceptación, sumamos, sin ceder, las ideas que patrocinamos.

5.  Cuestionamientos asertivos. Se trata de obtener información  para utilizarla, más adelante, en nuestro favor  y así reforzar posiciones: “…a usted no le convence el procedimiento actual, entonces ¿qué pasos cambiaría?

6.  Admitir los errores. Cuando así corresponda, debemos aceptar nuestra equivocación. Esto bajará la indisposición de los interlocutores, y nos permitirá mantener intacta nuestra imagen. Un ejemplo: “siento haber llegado tarde, yo acostumbro a ser bastante puntual…”.

7.    Ignorar para evitar. Ante un participante agresivo, fuera de sí, lo más razonable es ignorar sus expresiones y pedirle continuar la conversación en otro momento, bajo condiciones que favorezcan un mejor diálogo.

8.     Con pocas palabras. Cuando no estamos en disposición de continuar una argumentación, podemos recurrir a los comentarios cortos, cerrados, que inviten claramente a no seguir adelante. Por ejemplo: “es posible”, “no sabría decirle”, “tal vez”.
9.     Mantener la posición. Esto no significa actuar como un robot, repitiendo una y otra vez lo mismo. Es importante defender el punto de vista personal sin dejarnos manipular o distanciar de él, todo bajo los supuestos del respeto, la tranquilidad, firmeza y convicción propios. “Su propuesta está bien pero considero que lo conveniente en este momento es…”

10.   Delimitar espacios de acción. Emitir mensajes claros y directos sobre el tema de responsabilidades y funciones es esencial. Cada colaborador tiene su labor y campo de acción específico: “en el aprovechamiento de ideas podemos participar todos, en la toma de decisiones solo el equipo gerencial”.

11.   Influir por convencimiento siempre será el camino más efectivo para inclinar la balanza hacia nuestras propuestas. La fuerza o la imposición pueden resultar, muchas veces, rutas complicadas para llegar al objetivo planteado.

 

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