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Una luz prodigiosa

Rosita ArgüelloPor Rosita Argüello Mora

Periodista

Hace unos cinco años mi compañero y premio Mauro Fernández, me llevó a tertulear con un grupo de escritores costarricenses, allí vimos la película “Una luz prodigiosa”, la cual recomiendo. Porque trata de los inicios de la Guerra Civil española, cuando un pastor, llamado Joaquín, socorre a un joven al que sus verdugos dieron por muerto en la contienda. Joaquín le recoge en su casa y poco a La_luz_prodigiosa-poco empieza a interesarse por su pasado. Luego, lo deja en un convento al cuidado de una monja. Pasados 40 años, en 1980, se reencuentra con él en Granada. Un hecho fortuito ayuda al mendigo a recuperar su memoria perdida, llegando a pensar que es el mismísimo Federico García Lorca.

Así nos interesamos en este gran poeta español: Federico García Lorca quien nació el 5 de junio de 1898 en el municipio de Fuente Vaqueros, Granada (España), en el seno de una familia acomodada. Fue bautizado con el nombre de Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca.  Su padre, Federico García Rodríguez, era un respetado y próspero hacendado, y su madre, Vicenta Lorca, maestra de escuela, de quien el poeta dijo haber heredado su inteligencia e inclinaciones artísticas. Fue el mayor de cuatro hermanos: Francisco, Concha e Isabel.

Desde que tenía  2 años, según uno de sus biógrafos, Edwin Honig, Federico mostró una gran habilidad para aprender canciones populares, y escenificaba en miniatura oficios religiosos. De salud frágil,  no empezó a caminar hasta que tuvo cuatro años. Como estudiante fue algo irregular, cuando era  niño lo pusieron bajo la tutela del maestro Rodríguez Espinosa en Almería, ciudad en la que residió con su familia entre 1906 y 1909. Luego volvió a su provincia natal, donde inició el bachillerato. Comenzó a estudiar Derecho pero abandonó la Facultad de Granada para instalarse en la Residencia de Estudiantes de Madrid (1918–1928), donde conoció, además de a otros intelectuales y poetas,  a Salvador Dalí, a quien le uniría un importante vínculo personal y artístico; pasado un tiempo, regresó a la Universidad de Granada, donde se licenció en Derecho, aunque nunca ejerció la abogacía, ya que su vocación era la literatura.

En 1929, todavía víctima de serios problemas emocionales, Lorca viaja a Nueva York donde permaneció un año. Y es en las calles de Nueva York y la cercana y rural Vermont donde tras enfrentarse a su homosexualidad, tendencias suicidas y profunda soledad, consigue recuperar el equilibrio.

Poco después de regresar a España, en 1930, se había creado la Segunda, República, participando de un periodo de intensa actividad cultural y encargándosele la co-dirección de la compañía estatal de teatro La Barraca. Al estallar la Guerra Civil en 1936 le ofrecieron exilio político en Colombia y México, cuyos embajadores previeron que el poeta pudiera ser víctima de un atentado, sin embargo Lorca rechazó la oferta y volvió a Granada.Federico-García-Lorca

Tras una denuncia anónima, el 16 de agosto de 1936 fue detenido en la casa de su amigo, el falangista y poeta Luis Rosales, quien obtuvo la promesa de las autoridades nacionales de que sería puesto en libertad «si no existía denuncia en su contra». Sin embargo, ninguno de sus amigos de la Falange – tuvo gran amistad con el líder y fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, muy aficionado a la poesía- evitó que fuera fusilado en la mañana del 19 de agosto de 1936. Las verdaderas circunstancias que acompañaron su muerte siguen siendo un misterio, si bien no se descartan razones de tipo territorial,  ya que algunos caciques muy conservadores tenían rencor al padre de Lorca porque era un cacique progresista. Sus declaraciones de que «en Granada se agita la peor burguesía de España», junto al hecho de ser republicano y homosexual pudieron convertirse en su sentencia de muerte.

Sin embargo una luz prodigiosa nos narra otra posibilidad de vida.

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