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Valle de Orosi, mezcla de tradiciones

Redacción mujereshoy

El Valle de Orosi, es un lugar turístico que aún guarda mucho del ser “Tico”, la ayuda al vecino, el tender la mano al turista y el brindar una sonrisa a cada persona que nos encontramos en la calle, es parte de los vecinos de este hermoso valle, el “pura vida” nos identifica…

Orosi tiene una variedad hotelera, restaurantes con una “cuchara muy tica”, balnearios con aguas termales, atractivos turísticos como el Parque Nacional Tapantí…

valle de Orosi2Los historiadores indican que Costa Rica y otras regiones de Centro América se encuentran entre muchos lugares en que los indígenas fueron evangelizados sin previa conquista. Gracias a la lucha de muchos años, los misioneros (sobre todo de México y el Caribe), consiguieron la aprobación de las leyes nuevas por parte de la Corona Española.

Cuando llegaron los españoles al Valle Central en 1561 el padre Estada Rávago (Cofundador de la Iglesia en Costa Rica junto con Fray Pedro de Betanzas OFM), insistió en la aplicación de Leyes Nuevas en Costa Rica, “prohibieron que los indígenas trabajaran en las minas, ni como esclavos ni como naboríos”.

El padre Rávago regreso a España muy pronto, pero Fray Pedro de Betanzas, Fray Diego de Salinas y Fray Melchor de Salaza, todos franciscanos para ayudar en este apostolado. Durante el tiempo de la colonia solamente los únicos misioneros en Costa Rica fueron los franciscanos.

Los misioneros por lo regular entraban en la selva solos para evangelizar a los indígenas,valle de Orosi armados solamente con su amor y una sonrisa. No solo los primeros franciscanos, sino también otros en el siguiente siglo, generalmente entraban a la montaña solos para evangelizar a los indígenas. Por ejemplo Fray Juan Monterroso y otros en los principios del siglo XVII, trabajaban a los indios con mucho amor, enseñándoles con mucha caridad y paciencia.

Por los regular entraban solos, sin acompañante alguno, a los pueblos indígenas exhortábanles con tal fervor y  celestial espíritu a que abrazasen la fe y recibiesen el bautismo, que a ellos se debió, en gran parte, las numerosas convenciones habidas entre indios, en su tiempo. Estos misioneros no tenían ni el poder de defenderse, mucho menos de obligar a los indígenas a aceptar la fe. Estaban completamente a la misericordia de los indígenas y algunos perdieron sus vidas.

El 2 de febrero de 1675, Fray Juan de Matamoros empezó una visita a muchas partes de Talamanca. Aunque los franciscanos recoletos solian andar de dos en dos, parece que se fue solo. Bautizo 122 indígenas de las tribus: Cabecar, Nucueba, Ciriru, Tariqui, entre otras. Los nuevos cristianos se reunieron en los pueblos de Cururú y Conoman. Él calculó que había en Talamanca unas 500 familias no cristianas. Obviamente un fraile solo no podía “imponer la fe” sobre nadie. Más bien, el fue completamente dependiente de los indígenas. Las culturas indígenas valoran mucho la hospitalidad. Cuando llega un viajero que no es considerado una amenaza para el grupo le brindan alojamiento y comida.

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