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¿Y los pequeños fumadores pasivos?

Yariela NovoArtículo escrito por Yariela Novo Cárdenas.

Periodista

 

En los últimos dos años, se han visto grandes cambios en las instituciones, empresas y  personas por respetar los espacios libres de humo de tabaco. La aprobación de la Ley del Control del Tabaco sin lugar a duda,  ha sido uno de los mejores regalos para los fumadores pasivos para no aguantar el molesto cigarrillo en los espacios públicos.

fumadores pasivosSin embargo, falta elevar esa conciencia sobre los daños que provoca el cigarro a los fumadores pasivos.

Se ha dado un gran protagonismo a los fumadores para que dejen de hacerlo, pero, ¿Qué se puede hacer si no hay voluntad para despojar ese vicio? ¿En dónde quedan las personas que no fuman y  viven a su alrededor?

¿Cómo un niño se defiende de sus padres cuando fuman y contaminan su entorno?  ¿Es necesario que sigan aguantando el olor a tabaco asfixiante dentro del hogar?

Fumar  es uno de los factores de riesgo más importante de los dos grupos de padecimientos que generan en Costa Rica el 50% de las defunciones: las enfermedades del aparato circulatorio y el cáncer.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el humo del tabaco hay unos 4000 productos químicos conocidos, de los cuales se sabe que, como mínimo, 250 son nocivos, y más de 50 cancerígenos para el ser humano. El humo de tabaco en espacios cerrados es inhalado por todos; por lo tanto, tanto fumadores como no fumadores quedan expuestos a sus efectos fumadores pasivos2nocivos.

“Unos 700 millones de niños, o sea, casi la mitad de los niños del mundo, respiran aire contaminado por humo de tabaco. Más de un 40% de los niños tienen al menos un progenitor fumador. En 2004 los niños fueron víctimas del 31% de las 600 000 muertes prematuras atribuibles al humo ajeno”, agrega la OMS.

El tabaquismo pasivo puede causar el síndrome de muerte súbita en el lactante, así como bajo peso al nacer en el feto.

fumadores pasivos3La OMS considera que ni la ventilación, ni la filtración, ni siquiera ambas, pueden reducir la exposición al humo de tabaco en espacios interiores a niveles aceptables.

Aunque pareciera que los esfuerzos son suficientes, aún hay mucho por hacer en los hogares más cuando  se da la convivencia de niños  a merced de los adultos fumadores.

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