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“¡Tres empanadas!” – “Esperando la carroza” vuelve a los cines

Por Astrid Riehn (dpa)

Buenos Aires, (dpa) – Uno de los diálogos más famosos del cine argentino involucra tres empanadas y forma parte de “Esperando la carroza”, la comedia de Alejandro Doria de 1985 que dejó al descubierto de forma descarnada, pero con mucho humor, las miserias de la clase media a través de la grotesca familia Musicardi y que mañana, 27 años después de su estreno, regresa remasterizada a las salas argentinas.

El diálogo en cuestión se produce entre los hermanos Sergio (Juan Manuel Tenuta) y Antonio Musicardi (Luis Brandoni) después de visitar a su hermana más pobre, Emilia (Lidia Catalano), que malvive en una villa junto a su hijo medio bobo (un jovencísimo Darío Grandinetti). Antonio, el único de los Musicardi que logró amasar una pequeña fortuna gracias a negocios de dudoso origen, suspira: “¡Qué miseria, che, qué miseria! ¿Sabés lo que tenían para comer?”. “Empanadas”, responde Sergio. “Tres. Me partieron el alma. Tres empanadas que les sobraron de ayer para dos personas. ¡Dios mío, que poco se puede hacer por la gente!”, le contesta Antonio mientras engulle una.

Y es que la escena más recordada de la película de Doria, quien murió en 2009 a los 72 años, pone sobre la mesa la hipocresía de los vínculos en la familia, que el director muestra encimada y gritando durante casi toda la película.

Basada en la obra de teatro de mismo nombre del uruguayo Jacobo Langsner y con guión de este y Doria, “Esperando la carroza” deja al descubierto las tensiones entre los hermanos (Brandoni, Tenuta y el también fallecido Julio De Grazia) que, si bien se dicen hijos devotos, no quieren hacerse cargo de su anciana madre, mamá Cora (Antonio Gasalla). A esto se suma la enemistad entre sus esposas, la sufrida y humilde Susana (Mónica Villa), sobrepasada por el cuidado de su bebé y la anciana, Elvira (China Zorrilla), un ama de casa enérgica y gritona y Nora (Betiana Blum), la “nueva rica” que le hace ojitos a Sergio, su cuñado pobretón. La cosa se complica aún más cuando un buen día, mamá Cora decide visitar a una vecina y sus hijos la dan por muerta.

“Esperando la carroza” se estrenó con gran éxito el 6 de mayo de 1985 y logró atraer a 800.000 personas a las salas, a pesar de que las críticas de los dos principales diarios del país no eran del todo favorables. Las generaciones siguientes la vieron en alguna de sus múltiples repeticiones en televisión, consolidándola como un auténtico clásico del cine argentino.

A principios de abril de 2009 se estrenó una segunda parte, “Esperando la carroza 2”, también con libro de Langsner pero dirigida por Gabriel Condron. Si bien contaba con gran parte del elenco original (Brandoni, Tenuta, Blum, Villa), hubo ausencias notorias como las de Antonio Gasalla, China Zorrilla y Enrique Pinti, que había tenido un pequeño pero celebrado papel en la primera como un borracho empedernido que aseguraba: “No tomo más”.

Según contó a dpa Diana Frey, productora de la película de Doria, éste había evaluado a fines de los 80 rodar la segunda parte con el libro de Langsner y Gasalla en el papel de varios de los personajes. Su conclusión final fue, sin embargo, más que contundente: “No compitamos con nosotros mismos”. Es probable –aunque imposible de predecir- que quizá sí hubiera celebrado el reestreno del original.

“Los menores de 45 años nunca llegaron a ver la película en una sala”, señaló Frey, quien aseguró que la función de preestreno, el lunes pasado, “fue una fiesta”. “El público se contagia, se ríe a carcajadas, incluso porque ya sabe lo que está por venir, como cuando eras chico y te contaban un cuento de que ya conocías. Es una película instalada en el corazón de la gente”, afirmó. Hubo quienes, incluso, batieron las palmas al ritmo de la tarantela de los títulos.

Para poder proyectar la película en salas digitales de todo el país, se escaneó cada uno de los fotogramas del negativo (cada segundo tiene unos 24 fotogramas). Una vez escaneados, los fotogramas fueron restaurados digitalmente mejorando su imagen, que había perdido color y presentaba algunos rayones. También se le mejoró el sonido.

“Nos divertimos mucho haciendo la película, pero no sabíamos si iba a ser un gran éxito, porque a la vez tenía un trasfondo muy duro, muy crítico, que no sabíamos cómo iba a caerle al público”, recordó Frey, quien apuntó que el hecho de que mamá Cora fuera interpretada por un hombre permitió al público reírse del destrato al que era sometida, algo que hubiera sido más difícil con una actriz.

Durante la conferencia de prensa de la película, la semana pasada, gran parte del elenco original se mostró entusiasmado con su reestreno. “Esta película es un fiel reflejo del grotesco en el cine argentino. Y hace casi treinta años que está viva”, apuntó Brandoni. Sin embargo, fue Pinti quien aportó una de las posibles claves de su éxito: “Esta película pegó en algo inalterable: siempre habrá una Susana, problemas familiares y un pobre que no tenga más que tres empanadas para comer”.

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