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EL PODER CURATIVO DE LAS PALABRAS

  Artículo escrito por Patricia González Villalobos, Periodista

   Especialista en Etiqueta y Protocolo en los Negocios

 

Desde tiempos antiguos, la palabra ha sido valorada como un poderoso instrumento en todo lo que hacemos. Con las palabras, unidas a los pensamientos, podemos construir y  edificar,  y al mismo tiempo, destruir y arruinar.

Tomando en cuenta esta máxima, es fundamental estar conscientes de la energía que cada palabra conlleva en ella,  y cómo puede afectar, no solo a quien va dirigida, sino a nosotros mismos.

Una palabra fuera de lugar, fuerte, hiriente, es capaz de truncar un proceso, una amistad o aquello por lo que hemos luchado con esfuerzo, mientras que una palabra de aliento puede cambiar  una vida o darnos paz interior.

Dice un antiguo refrán muy conocido por todos, que las palabras, cuando salen de nuestra boca, son como las plumas de una almohada rota al viento, difícilmente podemos recogerlas todas. De ahí la importancia de reconocer la influencia y poder positivo o negativo que tienen.

Existen estudios que comprueban como las palabras pueden afectar el ADN de las personas y como de forma indefinida, podríamos preservar la buena salud utilizando palabras creativas, positivas y cimentadas en las buenas intenciones.

Por otra parte, la habilidad de usar el lenguaje con precisión es primordial para una buena comunicación. Los siguientes, son algunos pocos ejemplos de palabras que deberíamos repensar antes de lanzarlas al aire.

  1. NO.  Siempre contiene un concepto negativo que crea una barrera de comunicación. Podemos decir lo mismo sin necesidad de usar esta palabra.
  2. PERO. Es también una noción negativa, que rechaza o pone en duda lo anteriormente expresado. Ejemplo. “Usted escribe muy bien, pero….”
  3. 3.    SIEMPRE O NUNCA. Estas palabras pueden causar resentimiento cuando no están bien utilizadas. Ejemplo. “Siempre dejas todo desordenado” / “Nunca recoges nada”.
  4. 4.    INTENTAR.  Supone que no podemos hacer algo, que podemos fallar. Es mejor no usarla o indicar claramente que no vamos a hacer aquello que nos solicitan.
  5. 5.    TIENE QUE, DEBE DE. Son palabras que indican mandato, y algunas veces, según el momento, el tono en que se dicen, producen malestar.

Las palabras son la manifestación de nuestro mundo interior. Se dice que “de lo que siente  tu corazón, habla tu boca”,  por eso, también se piensa que “cuidando el lenguaje, purificamos nuestro mundo interior”.

Recuerde siempre que una palabra amable suaviza las cosas, una palabra alegre puede iluminar el día, una palabra oportuna puede aliviar la carga.

“Nuestro lenguaje forma nuestras vidas y hechiza nuestro pensamiento”.
Albert Einstein

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