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Con poca tela

Artículo escrito por la Licda. Kathia Brenes H.

Qué difícil opinar, cuando una persona que había denunciado invasión a su privacidad, decide hacer públicos detalles íntimos de su vida en una revista, sin necesidad alguna. Qué difícil opinar cuando en un  principio el mal manejo del tema, generó  un apoyo para la mencionada señora en calidad de victima. Qué difícil cuando leo sus denuncias y surge la pregunta: Por qué cuando estaba en su zona de confort no delató los presuntos actos de corrupción? Por qué se refiere de manera tan irrespetuosa de la señora Presidenta, quien fuera su jefa durante medio periodo de gobierno y su vicepresidenta durante otro periodo? Por qué ahora recuerda casos de otros funcionarios públicos y en ese momento no levantó la bandera de sus ideas y puso la  renuncia? Qué difícil cuando utiliza para defenderse un escenario que ha sido combatido por el uso de una imagen estereotipada.

Cada quien hace con y de su cuerpo lo que mejor decida pero para denunciar y defender ideas no es necesario quitarse la ropa, es necesario el valor,  la coherencia ideológica, seriedad y respeto; respeto por las luchas de las mujeres a través de la historia, respeto a las reivindicaciones que se han logrado y se siguen logrando en el mundo. Si una persona decide ventilar sus intimidades ya sea desnuda o con habito pues es su problema, pero debe asumir la responsabilidad de perder su privacidad, y en este caso también asumir la probatoria de lo dicho.

Mientras ella posaba, las mujeres celebrábamos la reforma que permite a las palestinas solicitar el divorcio, respaldábamos  el caso de Rimsha Masih, la  niña pakistaní en libertad condicional condenada a cadena perpetua, leíamos el discurso de Michelle Obama y seguíamos la visita a Costa Rica de Michelle Bachelet: una de las  mujeres mas destacadas en  las recientes conquistas feministas  latinoamericanas. También, con atención revisábamos el documento de la CEPAL, presentado a finales de agosto en San Salvador, donde entre otras cosas se insiste en la   necesidad de cerrar brechas de equidad en los países en vías de desarrollo, de puntualizar en programas de cooperación y ayuda  a sectores vulnerables entre ellos  las mujeres.

Yo le recomiendo a la señora que lea, se informe y luego hable de feminismos y machismos, que defienda sus ideas generando credibilidad y no recurriendo al facilismo, que le presente al pueblo y a las mujeres jóvenes de Costa Rica los  logros durante su gestión en el  cargo que ejerció; entonces  empezaremos una discusión seria. Por ahora, solo digo que detesto la doble moral y el morbo, su vida privada es suya pero no pierda el norte, a mi personalmente no me interesa saber detalles de sus intimidades, no mido a las personas por eso y menos a una mujer por el color de sus calzones o el tamaño de su falda;  sino por sus logros y luchas, por su coherencia ideológica.

A las mujeres no se nos mide con el mismo rasero que a los hombres, por eso nuestra voz debe ser fuerte, clara, congruente con las conquistas históricas y los pasos adelante logrados por  los movimientos  feministas en el mundo, alcances que no pueden ser banderines sacados a conveniencia.

Aquí no hay manipulación política,  hay inmadurez y pérdida del horizonte. Ojalá lo retome y siga su vida tranquila junto a su familia, saliendo adelante, como profesional, como mujer. Luchando como lo han hecho y lo hacen millones de mujeres, sin quitarse pero ni las medias, mujeres que han sacado familias adelante, que se han “jodido” trabajando por ver a sus hijos estudiar, por darles un techo, comida y un futuro digno. Que batallan contra el cáncer, la pobreza, la indiferencia, la violencia y el maltrato, que les a costado y les cuesta  vida y lagrimas el día a día.

Aprovecho para decir que en esta situación hay dos  personas que se han mantenido al margen: un hombre que ha demostrado ser un caballero, que pidió respeto a su dolor y habló sinceramente a pesar de tenernos acostumbrados a sus desbordes y exacerbados discursos, “chapeau”; y una menor que hoy debe tener muchas preguntas en medio de su adolescencia.

De mi parte es un tema cerrado y como dicen en mi pueblo ” allá cada uno con su conciencia”, porque esa si que es dura, cuando en el silencio es la única voz que escuchamos.

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