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De Cézanne a Dalí: Marsella y Aix se reparten a los grandes


Por Sabine Glaubitz (dpa)

“Le Grand Atelier du Midi” (La gran ‘atelier’ del sur) es el nombre de la exposición que Marsella y Aix en Provence comparten hasta el 13 de octubre y el punto álgido del programa de la Capitalidad Europea de la Cultura 2013. En ella pueden verse obras de pintores que se sintieron atraídos por el Mediterráneo entre 1880 y 1960. “De Van Gogh a Bonard” en Marsella y “De Cézanne a Matisse” en Aix en Provence.

Le Grand Atelier du MidiEn lugar de presentar de forma cronológica las obras de Dalí, Renoir, Cézanne o Monet, la muestra se centra en la forma y el color. “Si hubiésemos dividido las obras temporalmente, se habría reunido los años 1880 a 1914 con todas las obras de Cézanne, Van Gogh y Gaugin”, explicó la comisaria Marie-Paule Vial, directora del Museo de l’Orangerie de París.

Los artistas han sido divididos según sus aportaciones a la renovación del arte, por un lado a través de la forma y por otro del color. Encabezados por Cézanne, nacido en Aix en Provence, llegan al museo Granet de esta ciudad los artistas que buscaron la simplificación de las formas. Uno de los primeros cuadros que pueden verse en la exposición muestra el monte Sainte Victoire. Cézanne pintó la cordillera en más de 60 ocasiones: desde distintos puntos de vista, en diferentes estilos y en todas las estaciones. El motivo es conocido, pero no tanto este cuadro, un préstamo del museo Pushkin.

A Cézanne le siguen Amedeo Modigliani, Monet, André Derain, Georges Braque, Pablo Picasso, Henri Matisse y Nicolas de Staël: pintores que en algún momento de su proceso creativo experimentaron con la forma.

Por su parte, en Marsella explota la luminosidad y arbitrariedad de los colores. El típico amarillo brillante de Van Gogh compite con el naranja de Gauguin, las pinceladas azul y lilas de Raoul Dufi y la vibrante paleta del bielorruso Chaim Soutine.

Con la división entre forma y color, ni el museo Granet de Aix en Provence ni el renovado Palacio Longchamp de Marsella pueden quejarse de que tienen menos iconos de la pintura moderna que el otro.

Además, la división temática muestra que las fronteras entre la forma y el color son difusas. Como muestra vale el propio Cézanne. En la obra “Parque de Château-Noir”, pintada en 1900, la forma y el color se fusionan: poderosos tonos verdes en salvajes pinceladas cubren el lienzo y diluyen el paisaje.MatisseCezannePicasso

“Quería copiar a la naturaleza, pero no lo logré”, explicó en una ocasión el pintor. “Pero me quedé satisfecho al descubrir que sencillamente no se puede reproducir el sol, que hay que expresarlo mediante otra cosa: el color”.

– Internet Web de la exposición: http://dpaq.de/QnGsd

 

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