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De la guerra a la generación de paz

Artículo escrito por Lic Johnny Soto Zúñiga

 

 

Presidentes de Centroamérica

Presidentes de Centroamérica

La fecha del 7 de agosto de 1987, será siempre para conmemorar, día en que los cinco presidentes de los países centroamericanos firmaron en la Ciudad de Guatemala el denominado Acuerdo de Paz Esquipulas II, que ponía fin a los conflictos armados de la región, se dejaba atrás la violencia, la guerra, que produjo miles de muertos.

El proceso fue lento y luego de otras iniciativas que intentaron obtener la paz en la región, como el Grupo de Contadora y la intervención de otros países extra regionales, pero sin duda fue nuestro país con su tradición pacifista, de referente moral ante el concierto de las naciones, jugó un protagonismo de primera línea en la consecución de estos acuerdos y a su vez llevar seguridad externa a nuestro país.

Nuestro presidente Dr. Óscar Arias Sánchez, fue el artífice de la propuesta base para la negociación titulada “Una hora para la paz”, firmada el 15 de febrero de 1987, y luego de duras discusiones finalmente se ratificó el Acuerdo o plan de paz el 7 de agosto de 1987. Han pasado 25 años de este histórico acuerdo regional, por lo que entramos en forma resumida a mencionar sus puntos esenciales:

Asumir plenamente el reto histórico de forjar un destino de paz para Centro América; Comprometernos a luchar por la paz y erradicar la guerra; Hacer prevalecer el diálogo sobre la violencia y la razón sobre los rencores; Dedicar a las juventudes de América Central, cuyas legítimas aspiraciones de paz y justicia social, de libertad y reconciliación, han sido frustradas durante muchas generaciones, estos esfuerzos de paz; Colocar al Parlamento Centroamericano como símbolo de libertad e independencia de la reconciliación a que aspiramos en Centro América.

Para lograr el objetivo del plan de paz, se implementó el procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica así: 1) La Reconciliación nacional, mediante el: A) el diálogo entre los ciudadanos (as) a lo interno de cada país, donde se habían producido profundas divisiones; B) La Amnistía, se emitirían decretos que garanticen la inviolabilidad de la vida, la libertad en todas sus formas, los bienes materiales y la seguridad de las personas a quienes sea aplicables dichos decretos.

C) Creación de una Comisión Nacional de Reconciliación, que permitiría el cumplimiento de los compromisos que los 5 Gobiernos centroamericanos (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica) contrajeron en materia de amnistía, cese del fuego, democratización y elecciones libres, así como el respeto irrestricto de todos los derechos civiles y políticos de los ciudadanos centroamericanos.

2) La Exhortación al cese de hostilidades, mediante la cual los gobiernos harían a los distintos grupos irregulares o insurgentes. 3) La Democratización, por el cual los gobiernos se comprometen a impulsar un auténtico proceso democrático, pluralista y participativo que implique la promoción de la justicia social, el respeto de los Derechos Humanos, la soberanía, la integridad territorial de los Estados y el derecho de todas las naciones a determinar libremente y sin injerencias externas de ninguna clase, su modelo económico, político y social.

Se puede rescatar otros aspectos importantes que se impulsarían, como la completa libertad de los medios de comunicación masiva, el manifiesto del pluralismo político partidista total, derogación por parte de los gobiernos del estado de excepción, sitio o emergencia cuando lo hayan establecido. Cese de la ayuda a las fuerzas irregulares o a los movimientos insurreccionales, no uso del territorio para agredir a otros Estados, negociaciones en materia de seguridad, verificación, control y limitación de armamento.

Un tema fundamental y de derechos humanos, fue el de los refugiados y desplazados, mediante la protección y asistencia, especialmente en los aspectos de salud, educación, trabajo y seguridad, facilitar la repatriación, reasentamiento o reubicación de los ciudadanos (as). En el aspecto económico, se adoptó acuerdos que permitirían acelerar el desarrollo, para alcanzar sociedades más igualitarias y libres de la miseria.

Finalmente el acuerdo de paz le daría énfasis a la verificación y seguimiento internacional, mediante una Comisión Internacional conformada por los Secretarios Generales de la Organización de Estados Americanos -OEA- y de las Naciones Unidas, así como por los cancilleres de América Central, del Grupo de Contadora y del Grupo de Apoyo.

Han pasado largos 25 años del histórico acuerdo regional, considerado uno de los principales del siglo pasado de nuestra región; el balance es positivo, porque se dejó la guerra de un lado, la muerte de tantos ciudadanos (as) que no merecían morir, y se puede afirmar que gracias a este acuerdo pasamos de “una generación de guerra a una generación de la paz.” El desarrollo y progreso en muchos campos ha sido significativo, la consolidación de elecciones libres mediante un proceso democrático, solamente con la grave excepción hace pocos años del golpe de Estado en Honduras a su presidente Manuel Zelaya, y el asesinato de periodistas y atentados a la libertad de expresión en ese mismo país, ha manchado este largo proceso.

En lo particular nuestro país también cambió, por lo que lo conocen más con el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz de 1987 a don Oscar Arias, como reconocimiento al logro de su Plan de Paz Esquipulas II. Existe un antes y un después de este premio a nivel mundial, los países y su gente señala al país como el del Premio Nobel de la Paz, y esto no ha cambiado, atrajo turismo, inversión extranjera, desarrollo, y reconocimiento a nuestra democracia y respeto a la paz, esto es inequívoco.

En efecto hemos vivido la generación de paz y es por eso que don Oscar en forma visionaria en sus discursos siempre defiende la democracia costarricense, la capacidad de diálogo y búsqueda de consensos, así como la consolidación de la paz y la lucha contra el armamentismo mundial. Su pensamiento lo afirma que: “En Costa Rica, pueblo y Gobierno vienen haciendo grandes esfuerzos por mantener y consolidar la paz. Esos esfuerzos tienen expresión en la prédica y la práctica constante del diálogo como medio de solucionar los conflictos entre los hombres y entre las naciones. Tienen expresión en la tarea que nos hemos propuesto, de establecer un nuevo tipo de economía que, junto con la de aumentar la producción, distribuya cada vez más equitativamente la riqueza y la propiedad.” (El camino de la Paz. Óscar Arias Sánchez. Pág. 184-185)

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