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“En Patagonia soy como Messi en el Barça”

Por Elena Box (Dpa)

San Sebastián. En su quinta andadura en el Festival de San Sebastián, el argentino Carlos Sorín presentó la intimista “Días de pesca”, un viaje de redención que marca también el regreso del cineasta a esa Patagonia que tantas veces le ha inspirado.
“En Patagonia soy como Messi en el Barça, me tratan como a un local”, declaró un sonriente Sorín durante la presentación de la película. No obstante, afirma que rodar en el “fin del mundo” es un peligro, pues el lugar es tan atractivo que se corre el riesgo de plasmarlo como pura decoración. Además, en las historias de Sorín, el paisaje es algo accesorio. “Para mí, el verdadero paisaje son las miradas”.

Y de miradas que hablan más que palabras trata “Días de pesca”, que cuenta como Marco, un ex alcohólico de unos 50 años, intenta recomponer su vida y recuperar a su hija mientras se inicia en la pesca de tiburones. “Marco tocó fondo y quiere dar un golpe de timón”, explica Alejandro Awada (“El aura”). “Quiere transformar una vida dolorosa en algo un poco más bello.”
Sorín comenzó a pensar en “Días de pesca” poco después de “Historias mínimas”, con la que en 2002 se alzó aquí con el Premio del Jurado que volvería a recoger cuatro años más tarde, por “El camino de San Diego”. Su argumento bebe de los protagonistas de los cuentos de Carver: “Me resulta muy conmovedor la gente que cae en una adicción y trata de salir, de recuperar su vida”, explicó el cineasta.

Sorín vuelve a servirse esta vez de actores consagrados y otros no profesionales “que hacen de sí mismos”, como el entrenador de boxeo o el guía de pesca. “No les dejo texto, el personaje se arma en el momento de la edición”, señaló. Y confesó que siempre que puede cuela a algún boxeador en sus películas, pues junto al cine, el ring es su otra pasión.
Por otro lado, mientras el Premio Donostia Ewan McGregor aterriza en San Sebastián tras un periplo por medio mundo, la otra protagonista de la jornada fue, hoy sí, “Rhino Season”. La rueda de prensa, prevista para el miércoles, había sido aplazada porque la copia que pudo verse en la primera proyección no era la que deseaba su director, el kurdo-iraní Bahman Ghobadi.
Ghobadi y la protagonista del filme, una radiante Mónica Bellucci, defendieron este trabajo sumamente poético y cuajado de imágenes oníricas con el que el cineasta se convierte en firme candidato a su tercera Concha de Oro, tras las logradas por “Las tortugas también vuelan” y “Media luna”.
“Rhino Season” nace de la necesidad del propio Ghobadi, obligado a abandonar Irán hace cuatro años, de seguir haciendo cine “para no morir”. En ella cuenta la desafortunada historia del poeta kurdo-iraní Sahel, que liberado tras pasar 30 años en prisión trata de reunirse en Estambul con su esposa (Bellucci).
Vestida otra vez de negro, la actriz italiana declaró que hizo “Rhino Season” porque quería trabajar con Ghobadi. Y pese a dar vida a una mujer musulmana, afirmó que no le resultó tan difícil entender a su personaje: “Yo procedo de la cultura mediterránea, de Italia, que es una cultura muy machista”.
Preguntada por si su belleza condiciona su carrera como actriz, Bellucci, de 47 años, contestó que lleva dos décadas de oficio y más de 50 películas, por lo que no cree que su aspecto haya sido un problema. “No obstante, cuando tengo la oportunidad de interpretar un papel como éste soy feliz, porque me puedo liberar de ese encasillamiento”.
Ghobadi, que actualmente vive a caballo entre Estambul y Nueva York, deseó que se resuelva la situación en Irán. “No hay derecho a que tengamos que vivir fuera de nuestra casa. Tenemos que volver para reconstruir de nuevo nuestro país”, declaró. Mientras tanto, él seguirá haciendo cine, su “medicina para el espíritu enfermo.”

 

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