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Héctor Lavoe en el aniversario 20 de su muerte

Agencia de Noticias DPA

La picardía, la solidaridad y el humor son los elementos que más se recuerdan en el mítico cantante salsero puertorriqueño Héctor Lavoe, según dijeron algunos compañeros en un reportaje que publicó la versión online del diario peruano “El Comercio”, al cumplirse el vigésimo aniversario de su fallecimiento.

“Héctor era una gran persona. Muy simpático. Tenía ese don que no todos tienen que es caerle bien a todo el mundo”, afirmó el legendario pianista Papo Lucca, director de la orquesta Sonora Ponceña, al ser entrevistado sobre el “Cantante de los Cantantes”.

Hector LaVoe2“Tenía una vena cómica única. Una vez estábamos ensayando con los chicos de la Fania y él no llegaba. Esperamos y esperamos y de repente se abrió la puerta. Héctor asomó la cabeza, miró y dijo: ‘demasiada estrella para tan poco cielo’. Cerró la puerta y se desapareció, como si nada pasara”, rememoró Lucca.

“Era una persona muy sincera y honesta. Era del pueblo, como todos nosotros”, afirmó por su parte Jerry Rivas, vocalista desde 1977 del Gran Combo de Puerto Rico.

“Han pasado 20 años desde su muerte, pero el legado de Lavoe sigue latente porque su talento era natural. Su estilo era genuino y eso es algo que valora mucho la gente. Lo original se queda para la eternidad y él era así”, apuntó Rivas.

Lavoe, nacido en la ciudad de Ponce como Héctor Pérez Martínez, murió el 29 de junio de 1993 en Nueva York, a los 46 años, cuando su salud estaba destruida por enfermedades secuela de una vida desbordada y atormentada.

Con la mítica Fania All Star, con la orquesta de Willy Colón o como solista, Lavoe impuso canciones como “El Cantante”, “El rey de la puntualidad”, “Periódico de ayer”, “Juanito alimaña”, “Todo tiene su final” y varias más que lo convirtieron un ídolo en varios países latinoamericanos y que hacen que aún hoy los aficionados a la salsa lo idolatren como uno de los más grandes exponentes del género.

“Admiraba a aquel ser extraordinario en escena y encantador como compañero y amigo”, afirmó Lucca al recordar el ángulo humano que en vida fue eclipsado por el endiosamiento.

“El ‘Jibarito de Ponce’ estaba bendecido por Dios”, le dijo a “El Comercio” Eddie Montalvo, conguero de la Fania, que rememora arranques espontáneos de Lavoe, como cuando irrumpió una vez sin permiso en un concierto del salsero venezolano Óscar D’León en Nueva York y armó con éste un show improvisado que hasta ahora se recuerda.

Otro que recordó al “Cantante de los Cantantes” entre risas fue Pichie Pérez, vocalista de la Sonora Ponceña, quien presenció muchos episodios anecdóticos protagonizados por su colega con sus salidas inesperadas y su peculiar irresponsabilidad.

“La orquesta rompió a tocar y cuando Héctor se alistaba para arrancar se olvidó la letra. La orquesta se quedó mirando. HectorLavoeHéctor se sacó la chalina, la colgó en el parante del micrófono y, mientras se acordaba de la canción, empezó: ‘respetable público, espero que estén disfrutando esta linda noche’. Fue una cosa tan graciosa que todo el mundo empezó a aplaudir”, cuenta Pérez.

En el Perú, país de fuerte tradición salsera, existe una profunda devoción por Lavoe, cuyo rostro puede verse pintado con frecuencia en graffitis en las zonas populares.

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