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Los aromas de mi madre

Guiselle Rivera CalderónArtículo escrito por la poetisa y educadora costarricense H. Guiselle Rivera Calderón

 

Suelo escribir a menudo sobre mi padre, pero en honor a la ocasión, deseo, retomar este tema que hace algunos años, surgió para describir, también el amor de mi madre…

Los  aromas  de mi Madre

 

El aceite caliente rechinando sobre el comal de hierro, las bombetas que disparan inquietos los duendecillos del fuego. La brisa que ingresa por la puerta trasera de la concina,     llevan a mi alma de inmediato los aromas de mi madre.

Suaves, delicadas,  pequeñas, tostadas, con sabor a leña quemada, con el brillo de la manteca de cerdo y los granitos de sal, huele a tortilla caliente. Con frijoles estripados o papa frita,  buen achiote, culantro y mantequilla.

cocina1Arroz con pollo, mejor aún, con gallina, siempre suelto, sus verduras perfectamente sazonadas y ese sabor irrepetible,  no le permito mezclarlo con nada,  otra cosa perdería su sabor original.

En su punto  perfecto de azúcar y sal, las Chorreadas doraditas, bien cocidas, de fina textura y su exquisito sabor, no hace falta la natilla, “Nadie hace chorreadas  como mi madre”

Y las tortas de huevo, con salsa Lizano, cebolla, y arroz. Espaguetis en mantequilla, ya escribí la receta, y  aunque la practico nunca me quedan como a ella.

Su café, su  refresco de limón, su bendita olla de carne, a su sopa de mondongo. Sus picadillos, su guiso de ayote, todo  platillo que hace, lleva el sello de su amor…

Cada domingo desde que partí de mi hogar para construir mi proyecto de vida, mi  propia familia, añoro el momento de sentarme en su cocina, de alcanzarle un elote para asarlo entre las brazas, de acostarme en el piso bajo la puerta  y escucharla,  me gusta mirar su  silueta desdibujada frente a la chimenea, figura adorable que cambia poco desde mi niñez.

Conversa con sus nietas,  cuenta con nostalgia  las historias del pasado,  divaga entre los recuerdos de nuestra infancia,  vuelve hasta  sus  ausencias nunca recuperadas por completo, regresa a los años convividos con el viejo.chorreada

La observo en su cocina con su gran amor eterno, camina más despacio, y la ha marcado el tiempo, sus expresivos ojos me cuentan sus secretos, sus lágrimas, sus sueños.

No sé si será su leña o su mano la que se perfecciona a través del tiempo y mejora su comida  cada domingo.

En ocasiones, somos más de treinta la familia que le rodea y de esa forma preparamos platillos para acompañar su mesa,  pero ninguno  iguala   lo que prepara ella.

No puedo ser más dichosa de contar aún con mi vieja, con el amor que emana  en  su cocina; su aroma  le da sentido a los domingos de  mi familia.

 

 

Tomado de Cuando Cae la Tarde, Guiselle Rivera 2010.

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