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Los jóvenes indios sueñan con ser directivos, ¿pero dónde?

 Por Doreen Fiedler (dpa)

En la India hay cada vez más escuelas de negocios. Pero las empresas no necesitan tantos economistas y a los recién licenciados apenas les pagan una propina.

“Todos pensábamos que conseguiríamos fácilmente un trabajo”, explica Shubham Kesarwani. El joven de 25 años es uno de los muchos de clase media india que sueñan con convertirse en importantes directivos, con grandes oficinas y sueldos exorbitantes. Por eso estudió MBA en una escuela de negocios cerca de Nueva Delhi, a la que pagó cientos de miles de rupias (miles de euros).

jovenes_trabajadores_indiosPero tras acabar los estudios, se encontró en la calle. “La mayor parte de mis antiguos compañeros se esfuerzan mucho pero no encuentran nada”, lamenta Kesarwani. “Y si las empresas nos contratan no es como directivos”, agrega. Él encontró finalmente un trabajo como vendedor en una empresa solar por un sueldo inicial de 6.000 rupias (76 euros/99 dólares). “Eso es como mucho una propina”, se queja.

El problema, según Kesarwani, es el gran número de escuelas privadas. Y lo mismo piensa Zihan Ali, que estudió marketing y finanzas en Kota, la principal ciudad universitaria del estado de Rajastán. “Salen institutos privados como setas”, afirma Ali. Todo el alquile un par de habitaciones y ponga un cartel sobre la puerta puede denominarse “instituto”, lamenta.

Pero, ¿quién dará trabajo a todos esos licenciados en máster de administración de empresas? En la última década la economía india creció entre un ocho y un diez por ciento, pero apenas se crearon nuevos puestos de trabajo. En los últimos dos años las tasas de crecimiento cayeron, se propagó un ambiente de crisis, cayó la moneda y la inversión se estancó. Al contrario que en China, Corea del Sur o Taiwan, donde millones de personas trabajan en fábricas cosiendo, soldando o construyendo, en India hay pocos centros de producción. Y tampoco una gran necesidad de directivos.

Al mercado indio llegan el doble de licenciados de los que puede absorber, afirma la revista británica “Economist”. Las exitosas empresas de tecnología de la información tienen trabajo para tan sólo un par de millones de personas, de los 500 millones que están en edad laboral.

Muchos jóvenes consiguen como máximo trabajos mal pagados en el sector servicios, sobre todo como vigilantes. Sentados ante cajeros automáticos, tiendas, oficinas y casas, observan los éxitos de otros. Leen en los periódicos cómo su compatriota Ivan Menezes ha comprado la empresa británica Diageo, el mayor productor de alcohol del mundo. O hablan sobre empresarios como Mukesh Ambani y Lakshmi Mittal, que gracias a sus miles de millones están entre los puestos destacados de la lista Forbes.

“Eso lo logran como mucho quienes se han licenciado en las mejores universidades”, afirma Ali. Y es muy difícil entrar en ellos. Las pequeñas escuelas de negocios proporcionan a menudo formación de poca calidad. “En India no es ningún problema conseguir un permiso del gobierno para un instituto de ese tipo. El inspector recibe 2.000 rupias y firma”, explica. Aun así, muchas familias envían a sus hijos a esos centros, ya que son los únicos que pueden permitirse o porque no conocen las diferencias entre las distintas escuelas.

“El valor del diploma se reduce”, afirma Upasana Tyagi, que dirige el departamento de estudios administrativos en el arundhutiInstituto Modi de Kota. El fundador de esta escuela, Sushil Modi, está indignado con los funcionarios corruptos que reparten licencias. “A esos institutos los estudiantes sólo van a hacer exámenes. Abren sus libros, lo copian todo y reciben 100 de 100 puntos”.

En ningún otro país del mundo viven tantos jóvenes como en India, donde casi la mitad de la población es menor de 25 años. Pero muchos de ellos están frustrados. “Al terminar sus estudios, muchos comprueban que su formación no es muy valiosa”, afirma Arvind Singhal, que trabaja en una empresa de orientación a la educación. Aun así, cada vez hay más cursos online. “Las cifras aumentan considerablemente”, explica. Sólo la Universidad Abierta Indira Gandhi tiene más de cuatro millones de estudiantes.

 

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