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Mi primera ópera

Marta Sanitta, desde Mendoza Argentina. Marta Sanittá

 

 

María Callas¡Voy a la ópera por primera vez!… Generalmente quien acude a su primera representación operística espera que nada más subirse el telón aparezca en escena una ‘oronda’ soprano, al estilo de ‘Bianca Castafiore’  Pues bien, hoy en día el glamour ha encontrado su hueco en otras sopranos que, al margen de dotes vocales, desfilan por el escenario encandilando al espectador con unos diseños y unas tallas propias de las pasarelas de moda. Véase el caso de Angela Gheorghiu y Anna Netrebko, grandes talentos musicales que se han sumergido en el mundo del marketing con la aprobación de unos y la crítica feroz de los más puristas.

El siglo XX dio al mundo la mejor hornada de voces líricas que han ido triunfando en todo el mundo. Artistas e intérpretes, que fieles a la música y protectores de voz, han hecho historia con su arte, y en muchos casos con más de una anécdota que también pasará a los anales del mundo la ópera.

Hagamos pues un repaso por sus magníficas carreras… y las vivencias más curiosas de los cantantes de ópera más relevantes de los últimos tiempos.

María Callas

Un genio absoluto. La carrera de la soprano griega se caracterizó por combinar una impecable técnica del bel canto con un magnífico talento dramático, cualidades que le hicieron la actriz-cantante más famosa de su época. Su modo de hacer, creó un antes y un después en el mundo de la ópera. Un talento prodigioso y una vida llena de obstáculos hicieron de este fenómeno la cantante ideal para Norma, Taviata, Lucía, Elvira, Aida, Ana Bolena y Turandot, entre otros. Su amplia discografía es el mejor legado de una cantante prodigiosa, en la que cabe destacar La Gioconda, grabada por la casa EMI.

Reinó durante décadas en el mundo de la ópera hasta que se produjo su retiro durante un breve tiempo, mientras duró su relación con el armador griego Aristóteles Onassis. A su regreso, se hizo evidente que su voz había perdido fuerza y agilidad. Aun así su público incondicional nunca la dejó sola.

Callas murió en 1977 en París. Las razones de su muerte quedan poco claras: oficialmente se trató de un infarto, pero nunca se descartó una dosis masiva de tranquilizantes.

Renata Tebaldi

Conocida como la gran rival de la Callas, pero habiendo cosechado éxitos tan importantes como los de María, la Tebaldi cantó en unas 1.262 ocasiones, de las cuales 1.084 fueron en óperas completas y 214 en recitales, siendo la mejor soprano en roles tan importantes comoManon LescautToscaTraviata Don Carlo.

Tebaldi cantó más en el Metropolitan que en ningún otro lugar, por la estrecha relación que estableció con su público, que la apodó ‘La Señorita No Hay Billetes‘.

Tras su retirada en 1976 pasó la mayor parte de su vida en Milán donde murió a la edad de 82, víctima de un cáncer. Su cuerpo descansa en la capilla familiar del cementerio de Mattaleto, en Langhirano, provincia de Parma.

Joan Sutherland

Conocida como ‘La Estupenda’ esta cantante australiana fue considerada la mejor soprano de coloratura de la historia, y poseedora de una de la técnicas vocales más perfectas. Retirada en 1990 aun hoy a la edad de 83 años, sigue en activo ofreciendo clases magistrales en varias escuelas oficiales de música.

Su repertorio se centró casi en su totalidad en personajes del bel canto, tales como Anna Bolena o I Puritani, combinando también la ópera francesa y alemana. De toda su amplísima discografía, la grabación de Lucía di Lammermoor de Donizetti junto con Pavarotti, es considerada como la mejor de cuantas existen.

Sutherland tiene en su haber premios tan importantes como la Orden Australiana al Mérito o el premio del Kennedy Center por su sobresaliente labor como cantante.

Monserrat Caballé

La soprano catalana logró su éxito internacional como tantos otros cantantes al ser llamados a última hora para sustituir a un colega enfermo. Fue en 1965 en Nueva York cuando en lugar de la mezzo Marilyn Horne cantó Lucrecia Borgia. Un periódico neoyorquino titularía al día siguiente: “Callas + Tebaldi = Caballé“. A partir de entonces construyó una meteórica carrera actuando en los teatros más importantes y como los mejores directores de orquesta.

Trovador, Semiramide, Traviata, Aida, Turandot, Salomé, Adriana… ha interpretado infinidad de roles desbancado incluso a otras sopranos que dominaban alguno de los mismos, tales como la Norma de Callas.

Tras haber superado varios problemas de salud pero con un gran sentido del humor, los despistes y las anécdotas de la Caballé han cruzado fronteras. La mezzo Elena Obratzsova cuenta entre risas que durante unos ensayos en Mérida y debido a las altas temperaturas, Caballé fingió un desmayo para poder interrumpir el mismo.

Edita Gruberova

“¡Tiene los agudos y sobre-agudos más impresionantes del mundo!”. Este fue el titular que un periódico escribió tras su debut en Estados Unidos con La Reina de la Noche de la Faluta Mágica de Mozart. Y así es,posee una gran claridad tonal, agilidad y habilidad para cantar notas altas con mucha fuerza.

Nacida en Bratislava desde muy joven comenzó a despuntar en los escenarios abordando desde sus inicios como cantante los roles más difíciles del repertorio italiano, alemán y francés. En su repertorio encontramos a Zerbinetta, Gilda, Violetta, Lucia, Konstanze, Manon e incluso música de Bernstein.

Admirada por un público fiel y mujer de gran carácter, muchos de los teatros en los cuales ha actuado recuerdan aun la seriedad y el rigor de esta cantante que en una ocasión increpó a un director de escena diciéndole: “Maestro, si usted piensa que voy a cantar al aria principal colgada de una cuerda a 10 metros de altura del escenario, espero que en el caso en que caiga al vacío su cabeza amortigüe la misma“.

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