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No busques

Guiselle Rivera CalderónArtículo escrito por H. Guiselle Rivera

 

En la intensa búsqueda del equilibrio es usual que perdamos de vista el norte, que se nos difumine a lo lejos el horizonte y en las tinieblas de la incertidumbre, nos quedemos tiritando   sin aterrizar.

crisisAl parecer se nos terminan las respuestas a la eterna pregunta del sentido de la vida y entonces sin permiso nos invade nuevamente esa sensación de insatisfechas que nos carcome el alma y nos recuerda el sabor del fracaso.

Aunque parezca caótico estos son sentimientos humanos que cuando enfrentamos una crisis se apoderan de nuestra mente e intentan vencerla…

Ciertamente estamos expuestas al duelo personal, no importa cual sea el origen, siempre enfrentamos perdidas, trabajo, amor, familia, amistades, el constante cambio de la vida nos lleva y trae en medio de logros y tropiezos.

Solemos buscar entonces distractores mientras baja la marea, exceso de trabajo, nuevas relaciones,  lectura, telenovelas, proyectos, viajes, inversiones…  pretextos que sirven  para cruzar el rio y sus tempestades.

Ciertamente  esos son elementos que evitan nuestro deceso a un estado de melancolía o depresión y pueden resultar  muy buenos amigos para seguir el camino.

Mas la diferencia entre quedarse en ese estado de aflicción y empoderarse de  nuevas fuerzas  para seguir andando esta simplemente en la actitud, en la forma en que miremos las experiencias y aprendamos a utilizarlas para sacar siempre ganancia de ellas.

Por que  el verdadero equilibrio no esta fuera de nosotras, es más bien una cuestión interna que tiene que ver con nuestro auto valor, con la autonomía y el empoderamiento que tengamos de nuestras verdaderas potencialidades y virtudes, sean estás las que sean.

NO BUSQUES  entonces fuera de ti, lo que únicamente es posible encontrar en tu más interno ser… La paz, el equilibrio, el éxito, el ESPERARamor verdadero, la armonía, las ilusiones, la pasión misma se anidan únicamente en nuestro espíritu, se alimentan de nuestras propias convicciones, crecen en nuestra alma e indudablemente llegan a la plenitud cuando realmente habitan  en nuestro corazón.

Comprender esta realidad es liberador, porque al hacerlo dejamos de poner en otros la responsabilidad que tenemos de ser felices  y dejamos  de evaluar  lo que no obtenemos para comenzar a disfrutar plenamente lo que realmente somos,  y qué somos,  somos creación de Dios, obras talladas en sus manos y protegidas por su amor de Padre.

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