Portada » Destacados » PRI vuelve a gobernar en Mexico

PRI vuelve a gobernar en Mexico

Por Andrea Sosa Cabrios (dpa)

PRICuenta una anécdota que un presidente del régimen que gobernó México sin interrupción de 1929 a 2000 le preguntó a su asistente: “¿Qué hora es?” Y la respuesta fue: “La que usted diga, señor presidente”.

Quizás sea sólo una leyenda, pero se la usa como retrato de lo que el historiador Enrique Krauze llamó la “presidencia imperial” del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido que el sábado volverá al poder en México, después de una ausencia de 12 años, con el rostro joven de Enrique Peña Nieto, de 46.

Peña Nieto afirma que el PRI, que dejó una huella de autoritarismo y corrupción en la historia, ha cambiado. El sucesor del conservador Felipe Calderón prometió ejercer una presidencia “moderna, responsable y abierta a la crítica”.

“¡Soy el PRI que viene!” fue el grito con el que sus simpatizantes lo vitorearon la noche del 1 de julio cuando ganó la presidencia con el 38,21 por ciento de los votos, dejando en tercer lugar -detrás de la izquierda- al oficialista Partido Acción Nacional (PAN), que en 2000 había conseguido la transición.

El PRI de Peña Nieto ya no goza de la hegemonía de otras épocas. No tiene mayoría absoluta en el Congreso. Sin embargo, sigue siendo el partido con más gobernaciones y alcaldías en el país.

La anécdota de “la hora que usted diga, señor presidente” es una analogía también de la ideología difusa del PRI, al servicio del presidente de turno. Hoy es una agrupación de centro. Antes fue socialista o neoliberal.

Mientras en 1938 el presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó la industria petrolera, Peña Nieto habla de abrir el monopolio estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) al capital privado.

Luis Echeverría fue en la década de los 70 un presidente populista que estableció relaciones diplomáticas con la China comunista y Carlos Salinas fue un mandatario neoliberal que firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte en los 90.

Los orígenes del partido se remontan a la década posterior a la Revolución Mexicana de 1910-1917 cuando los líderes militares que habían peleado juntos empezaron a matarse por el poder.

En 1928 fue asesinado el presidente electo, el general Álvaro Obregón, y el presidente de entonces, Plutarco Elías Calles, decidió impulsar la creación de un partido que encauzara las pugnas por la vía pacífica.

Así surgió el PRI, que primero se llamó Partido Nacional Revolucionario (PNR) y luego Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

México entró en un sistema político que el escritor peruano Mario Vargas Llosa denominó en su momento la “dictadura perfecta”. Había elecciones cada seis años, siempre ganaba el mismo partido y, además, el candidato era el favorito del presidente que se iba.

El PRI estableció un sistema corporativo con “sectores” obrero, campesino y popular. Todavía hoy los sindicatos más poderosos, como el petrolero, con líderes casi vitalicios, están ligados al partido.

La represión del movimiento estudiantil de 1968 en vísperas de los Juegos Olímpicos de Ciudad de México y el terremoto de 1985 fueron dos hitos en los afanes de democratización de México.

El sismo dejó pasmado durante días al gobierno priísta de Miguel de la Madrid. La sociedad civil tomó en sus manos la remoción de escombros y la ayuda a damnificados. Y se dio cuenta de su poder.

El PRI estuvo a punto de perder la presidencia en 1988. Ganó Salinas, entre acusaciones de fraude, frente al ex priísta y líder de izquierda Cuauhtémoc Cárdenas.

En 1997 el partido perdió la mayoría absoluta en el Congreso y ya no la ha recuperado. Ese año Cárdenas ganó las primeras elecciones libres para alcalde de la capital y desde entonces en la ciudad sólo gobierna la izquierda.

En 2000 ocurrió la alternancia con la victoria del conservador Vicente Fox. El PRI tenía todo listo para el festejo y tuvo que desmantelar, desconsolado, los parlantes y el escenario preparados para la celebración. Entonces se vaticinó la muerte del antiguo dinosaurio. Ahora el PRI está de regreso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *