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Renuncia y “autodespido”

Artículo escrito por Catalina Rivera SanabriaCatalinaRiveraS

 

 

trabajosNuestra legislación laboral ha sido caracterizada por la protección al trabajador, y es que en esta materia, el principio protector al trabajador va a estar presente siempre.

Por esto, nuestros tribunales han sido claros en diferenciar el concepto de renuncia y el poco conocido “autodespido” o “despido encubierto”  y las consecuencias que cada uno de ellos tiene.

La renuncia es el derecho que todo trabajador tiene de dar por terminada su relación laboral. Las razones que tenga el trabajador para esto pueden ser muchas, la mayoría son motivos personales, llámense mejores oportunidades laborales, desplazamiento de domicilio, en fin, motivos en que el patrono no tiene injerencia.

Cuando un trabajador decide renunciar debe saber que perderá el derecho de recibir cesantía, derecho establecido en el artículo 29 de nuestro Código de Trabajo, que es como un tipo de “seguro” al desempleo, se cancela cuando el trabajador se queda sin trabajo y según las reglas establecidas.

Así mismo está obligado a dar el preaviso conforme lo señala el numeral 28 del mismo cuerpo legal, y que depende del tiempo laborado. Como la misma palabra lo indica, el preaviso es el aviso previo que debe dar el trabajador al patrono o el patrono al trabajador cuando desean dar por terminada la relación laboral. El fin es que las partes tomen las medidas pertinentes, sea conseguir un trabajador que reemplace el puesto o conseguir otro trabajo. Los días de preaviso pueden ir de una semana a un mes.

Entonces, cuando el trabajador decide renunciar, tendrá derecho a que se le cancelen las prestaciones legales irrenunciables, sea el aguinaldo y vacaciones proporcionales. El trabajador deberá dar preaviso o cubrirlo económicamente y perderá el derecho a la cesantía.

El “autodespido” o “despido encubierto” es cuando el trabajador se ve obligado a dar por terminada su relación por alguna situación realizada por el patrono que hace imposible que continúe su relación laboral.

Cuando el trabajador decida dar por terminada la relación laboral por motivos ajenos a su voluntad, y dado que en materia laboral debe regir el principio de buena fe tanto del patrono al trabajador como del trabajador al patrono. Rige también  el principio de continuidad laboral, nuestra Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia ha establecido que el trabajador debe agotar las vías conciliatorias con el patrono a fin de solucionar la situación que acontece.

Señala el voto 822 del 27 de octubre del año 2010 de la Sala Segunda “De igual modo, considerando tanto la necesaria estabilidad del contrato de trabajo, su contenido ético y los principios de la buena fe y de la equidad, que resultan consustanciales con los vínculos jurídicos laborales o de servicio, como la envergadura de la máxima medida a la que puede recurrir la parte afectada, ante un ilegítimo despido encubierto, la jurisprudencia ha sido conteste en señalar que, por regla general, de previo a ejecutarla, es preciso procurar el agotamiento de las vías conciliatorias….En definitiva, aún en el sector privado, la parte asalariada no puede recurrir a las vías de hecho de análisis y romper el contrato de trabajo, unilateralmente y con pretendida responsabilidad patronal, sin el indispensable y oportuno requerimiento a su contraparte. Además, a efecto de evitar que se incurra en abusos, con perjuicio directo para la parte empleadora, las causas que originan esa medida, deben ser diáfanas y han de tener un adecuado sustento probatorio”.

Muy importante rescatar que cuando procede el “autodespido”, el trabajador no pierde el derecho a recibir la cesantía. Se toma por decirlo de una manera distinta, como un “despido con justa causa” y por lo tanto el patrono tiene la obligación de cancelar cesantía, aguinaldo y vacaciones proporcionales. En cuanto al preaviso el trabajador en su carta debe indicar si lo dará o no de acuerdo a la normativa laboral.

¿Cuándo aplica el autodespido? Las causales establecidas en el artículo 83 del Código de Trabajo son algunas de ellas, pero además el incumplimiento de los demás deberes del patrono, el irrespeto a límites legales establecidos, o una falta grave a las obligaciones que imponga el contrato laboral. Un ejemplo es el no pago de salario mínimo legal, o el pago incompleto del salario.

Es recomendable cuando se de una causa de este tipo, indicarlo de manera clara y expresa en la carta de finalización de la relación laboral que se entregue al patrono. En caso de que el patrono no cancele las prestaciones legales correspondientes, en un posible litigio este documento será prueba plena.

Es muy importante que todos reconozcamos cuando renunciamos a nuestro trabajo ya sea por nuestra propia voluntad o cuando renunciamos porque no encontramos respuesta a una determinada situación ocasionada por el patrono, es decir, por una causa ajena a nuestra voluntad. Lo anterior porque de manera errónea se cree que en todos los casos en los que el trabajador renuncia, automáticamente se pierde el derecho a recibir cesantía, y como hemos visto, no en todos los casos eso es aplicable.

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