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Sueña muy alto

Guiselle Rivera Calderón

H. Guiselle  Rivera Calderón

Poetisa y educadora costarricense 

Sueña siempre y sueña muy alto porque cuando sueñas alto con alcanzar la mitad te darás por satisfecho…

Esa es una de las frases que mas impresas me dejó mi viejo, a lo largo de todos sus años de vida, con su paso rápido, con su energía desbordante, con su  accionar incansable, lo vi soñar, hacer, lograr y  a veces perder grandes sueños y aspiraciones…

sueñaEste diciembre en una tarde serena de verano, sobre las ondulantes tierras de Chirraca en Acosta, observé la realización de un gran sueño en mi amigo Iván quien desde hace diez años, se ha aventurado al cultivo de uvas y la preparación de vino, después de haber soñado con eso desde niño.

Recorriendo su pequeño  viñedo  , lo miré apasionado explicar la aventura de adentrarse en ese proyecto, serenamente, nos contó a mis hijas y a mí, como hace diez años, perdió cuatrocientas noventa y ocho matas por estar contaminadas con una bacteria, quedándole dos en su primer cultivo, con las que  inicio nuevamente, casi desde cero.

En sus ojos iluminados de ilusiones, Iván quien es un adulto muy joven para tener tanta pasión por los cultivos, nos narraba paso a paso, el arte este de apodar y revisar los  pámpanos, de regar las plantas, levantar barbacoas, recoger los frutos, esperar el vino, y compartirlo sin ninguna ambición por los recursos que eso pueda o no generarle.uvas

Además nos permitió un recorrido por su finca y en la parcela nos demostró su devoción a lo extraño, plantas de Maguey y Nopal que trajo de México hace mas de diez años, arboles de maderas preciosas, y un cultivo de especies con significado que caló el alma de mis hijas, al demostrarnos los arboles que sembró al saber que sería padre, o al nacer su hijo, al echar los dientes,  o en otros fechas con igual significado.

Ilusionado se detuvo y dijo: para recordarles en el tiempo a él y su pequeñín hermanito, que deben guardar respeto a lo natural y en sus arboles la memoria del padre quien algún día recordaran también según sus sueños como abuelo.

La caminata terminó con el broche de oro, cuando en un jarro de loza, campesino y sencillo, al calor de un fogón en la galera frente al viñedo,   mi buen amigo, nos sirvió un trago de vino, que degustamos con emoción y nos demostró como lo diría mi viejo que soñar en alto, permite alcanzar logros que te dejan esa mirada limpia de satisfecho.

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