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Testamentos

CatalinaRiveraSLicda. Catalina Rivera Sanabria.

Abogada y notaria.

 

Aunque hablar de la muerte es un tema que siempre se trata de evitar, a todos algún día nos llegará la hora. Así como nos preparamos comprando un nicho en un cementerio, pagando planes en una funeraria, es importante prepararnos también y establecer en vida en manos de quién queremos que quede el patrimonio que, con mucho esfuerzo logramos obtener.

Las dudas y los problemas  de las sucesiones o “mortuales” como se conocen popularmente generalmente se dan cuando ya el causante ha fallecido. ¿Qué debemos hacer? ¡Mi papá murió hace años y la finca aún está a nombre de él!!.. En fin, situaciones e incógnitas que surgen y en muchos casos relaciones familiares que terminan muy mal por temas de herencias.

testamento1¿Por qué si en vida disfrutamos de nuestro patrimonio de la manera que queremos, no lo hacemos  también una vez que fallecemos? Desde mi punto de vista, realizar un testamento es la mejor manera de disponer de nuestro patrimonio aun cuando ya no estamos en este mundo. De darle las gracias a quien en vida estuvo siempre a la par nuestra y que, de alguna forma queremos agradecerle eso, de dejar protegidos a quienes queremos y de evitarle a nuestra familia un proceso sucesorio engorroso.

El testamento es “un acto jurídico escrito, celebrado con las solemnidades de ley, por el cual una persona dispone del todo o de parte de sus bienes para después de su muerte” (Luis de Gasperi. Tratado de Derecho Hereditario. Tipografía de Editora Argentina.)

Nuestro Ordenamiento Jurídico establece dos formas de otorgar un testamento. Puede ser un testamento abierto, que es aquel que se otorga de manera tal que cualquier persona, puede enterarse de su contenido

Este tipo de testamento se realiza en escritura pública, ante el notario y tres  testigos según dispone el Código Civil.

El testador acude donde el Notario Público, manifiesta su voluntad, y se firma de acuerdo a lo establecido por el artículo 585 de nuestro Código Civil. Como las escrituras públicas son documentos de carácter público, y el notario debe depositar su protocolo al Archivo Nacional, cualquier persona puede leer este testamento. También es conocido como testamento público.

El otro tipo de testamento que dispone nuestro Ordenamiento Jurídico, es el testamento cerrado, conocido también en la doctrina como testamento secreto o místico. En este tipo, únicamente el testador conoce su contenido, y no se sabrá lo que en él dice hasta que el testador fallezca.

Cuando se realiza este tipo de testamento, el testador lo presenta en sobre cerrado a un notario público, quien realizará una escritura en la que hace constar que el testamento le fue entregado por el testador, sus declaraciones, el número de hojas que contiene, si está escrito y firmado por él y si tiene algún borrón, enmienda, entrerrenglonadura o nota.

En el sobre, el notario debe consignar una razón que indica que contiene el testamento de quien lo presenta, el lugar, la hora y la fecha de otorgamiento de la escritura, así como el número, el tomo y la página del protocolo donde consta.

El notario debe tomar las previsiones necesarias para asegurar que el sobre esté bien cerrado, de tal modo que se garantice su inviolabilidad. Generalmente, se pone un sello de lacre en el sobre y así se garantiza que el sobre no sea abierto.

Tanto la escritura como la razón realizada en el sobre deben estar firmadas por el testador, el notario y dos testigos instrumentales. Este testamento se abrirá únicamente hasta después de la muerte del testador según el procedimiento señalado en el Código Procesal Civil de nuestro país.

Tanto el testamento abierto como el cerrado tienen sus ventajas y desventajas. El abierto tienen su gran desventaja que es  testamentopúblico, lo que puede ocasionar resentimientos, problemas familiares anticipados y que cualquier persona conoce las disposiciones del testador. Sin embargo, si el testador no indica que ha realizado un testamento y ante cuál notario, pues saber si hizo o no testamento es algo que sólo él  sabrá, no tiene por qué comunicarlo a sus familiares ni posibles interesados.

Sobre esta desventaja pesa la principal ventaja del testamento cerrado. Nadie conocerá su contenido, la forma de repartición de los bienes, no se sabrá la voluntad del testador hasta su muerte. Por eso se dice que es místico.. su contenido es totalmente una incógnita.

Como ventajas, el abierto siempre será localizable, es más difícil que personas maliciosas logren cambiar su contenido, la escritura siempre será entendible y además no tiene peligro de ser destruido.

En cambio, el testamento cerrado, si el testador no indica donde lo conservará, una vez que fallece puede pasar que no se encuentre, además, es más susceptible de ser modificado o destruido, de una ocultación maliciosa de quienes lo puedan tener en su poder y además, puede que se vea influenciada la voluntad del testador sin que este lo mencione.

Es importante tener en cuenta que un testamento puede ser modificado cuantas veces quiera el testador.. Prevalecerá siempre el ultimo realizado, y será voluntad del testador si deja totalmente sin efecto los anteriores o sólo en parte.

Realizar testamentos definitivamente evita muchos problemas, evita la repartición legítima establecida en el artículo 572 del Código Civil, evita que los familiares tengan que realizar un proceso sucesorio y además, podría evitar que una familia se desintegre por problemas hereditarios.

El testar no es algo único para personas mayores. Desde que disponemos bienes tenemos que pensar en testar. Para morir no hay edad.. Por eso para testar tampoco. Es un tema que muchos evitan para no pensar en la muerte, pero debemos ser responsables no solo en vida, y además, disponer de nuestros bienes es un derecho que tenemos incluso cuando hemos muerto.

Además, testar significa también pensar en las personas que amamos, personas que en nuestras vidas son muy importantes y que quizás, no estén dentro de la repartición legítima establecida en nuestro ordenamiento jurídico, por lo que quedarían excluidos de la herencia si no existiese testamento.

Disponer de nuestros bienes es un derecho que nos otorga nuestro ordenamiento jurídico, tanto en vida, como cuando fallezcamos.. ¡Ejerzamos ese derecho y hagámosle a las personas que queremos las cosas más fáciles!

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